Como decía Galeano “me caí del
mundo y no sé por dónde se entra”. Yo pensaba que esto sucedería algo más
tarde, que tampoco soy tan mayor!!! Pero el caso es que el mundo cambia tan
deprisa que debí despistarme por el camino entre un cambio y otro, y estoy a
ver por dónde se entra.
Vale que últimamente escucho
mucha música de décadas pasadas. Vale que, en algún caso, ya sobrepasaba la
década cuando alguno de esos grupos o cantantes eran lo último de lo próximo pero nunca
pensé que está profunda empatía hacia mis abuelos aparecería tan pronto. El
punto de inflexión ha sido el rollo viral y el wassap. Vayamos por partes.
El rollo viral
Lo del rollo viral lo escuché,
por primera vez, hará unos tres años. Seguramente ya sería antiguo por aquel
entonces, pero hay personas que, por lo visto, seguimos en la era analógica. Y
el caso es que tampoco le vi la enjundia al asunto. Hoy me doy cuenta de que no
entendí toooooda su inmensidad. Tienes marketing viral, videos virales, juegos
virales, etc. asi que imagino que, en vez de tener vidas virtuales, sexo
virtual y muertes virtuales, habrá vidas
virales, sexo viral y muertes virales. Ya no estamos en la era virtual, hemos
ido más allá: vivimos en la era viral.
En un periodo corto, la gente se
hace famosa de la noche a la mañana, con más vida y milagros que la Pantoja,
gracias a un algo viral. Hay que reconocer que cundir, cunde pero ¿será también de
duración viral? Mira que hay veces que las cosas suelen ser proporcionales….
El wassap
Lo del wassap es como la primera
edición del Gran Hermano, que te planteabas verlo por tener tema de
conversación con todo el mundo. Pues esto es lo mismo. A diferencia del caso
anterior, no he tenido ningún acercamiento previo al fenómeno wassap que, por
cierto, ha sido todo un acontencimiento social. No. Me lo he encontrado de
golpe y eso desconcierta. Aunque, por otro lado, es admirable la capacidad que
tenemos -en ocasiones- de reorganizar rápidamente nuestra forma de
relacionarnos. El momentazo wassap ha sido paralelo a la proliferación de los
Smartphones esos que tiene de todo y te hacen la cama también. Por mis
comentarios se intuirá que tampoco he alcanzado ese avance tecnológico. Mi teléfono
tiene teclas y su tecnología punta reside en su cámara cutre de
fotos.
Y claro! servidora, con estos y
otros avances –o sucesos- se siente como Paco Martínez Soria cuando sale de su
pueblo en “La ciudad no es para mí”. Así que seguiré buscando la puerta de entrada mientras tanto.