martes, 15 de mayo de 2012

Virus y wassap


Como decía Galeano “me caí del mundo y no sé por dónde se entra”. Yo pensaba que esto sucedería algo más tarde, que tampoco soy tan mayor!!! Pero el caso es que el mundo cambia tan deprisa que debí despistarme por el camino entre un cambio y otro, y estoy a ver por dónde se entra.

Vale que últimamente escucho mucha música de décadas pasadas. Vale que, en algún caso, ya sobrepasaba la década cuando alguno de esos grupos o cantantes eran lo último de lo próximo pero nunca pensé que está profunda empatía hacia mis abuelos aparecería tan pronto. El punto de inflexión ha sido el rollo viral y el wassap. Vayamos por partes.

El rollo viral
Lo del rollo viral lo escuché, por primera vez, hará unos tres años. Seguramente ya sería antiguo por aquel entonces, pero hay personas que, por lo visto, seguimos en la era analógica. Y el caso es que tampoco le vi la enjundia al asunto. Hoy me doy cuenta de que no entendí toooooda su inmensidad. Tienes marketing viral, videos virales, juegos virales, etc. asi que imagino que, en vez de tener vidas virtuales, sexo virtual y muertes virtuales,  habrá vidas virales, sexo viral y muertes virales. Ya no estamos en la era virtual, hemos ido más allá: vivimos en la era viral. 

En un periodo corto, la gente se hace famosa de la noche a la mañana, con más vida y milagros que la Pantoja, gracias a un algo viral. Hay que reconocer que cundir, cunde pero ¿será también de duración viral? Mira que hay veces que las cosas suelen ser proporcionales….

El wassap
Lo del wassap es como la primera edición del Gran Hermano, que te planteabas verlo por tener tema de conversación con todo el mundo. Pues esto es lo mismo. A diferencia del caso anterior, no he tenido ningún acercamiento previo al fenómeno wassap que, por cierto, ha sido todo un acontencimiento social. No. Me lo he encontrado de golpe y eso desconcierta. Aunque, por otro lado, es admirable la capacidad que tenemos -en ocasiones- de reorganizar rápidamente nuestra forma de relacionarnos. El momentazo wassap ha sido paralelo a la proliferación de los Smartphones esos que tiene de todo y te hacen la cama también. Por mis comentarios se intuirá que tampoco he alcanzado ese avance tecnológico. Mi teléfono tiene teclas y su tecnología punta reside en su cámara cutre de fotos.

Y claro! servidora, con estos y otros avances –o sucesos- se siente como Paco Martínez Soria cuando sale de su pueblo en “La ciudad no es para mí”. Así que seguiré buscando la puerta de entrada mientras tanto.





Y digo yo......



Andan los tiempos convulsos y el cosmos revuelto. Se desorganiza lo que ya estaba organizado. Las piezas del puzzle parece que se separan y ahí andan a ver quién es el primero que las coloca a su gusto. Son épocas de incertidumbre y de miedo. De miedo al vacío que produce el que lo organizado se desorganice y al desconocimiento de qué nueva forma se va adoptar. Y sin duda, a nivel macro, las perspectivas no son muy halagüeñas para la mayoría de las personas que poblamos este mundo. 

No obstante, si vemos el vaso medio lleno, los periodos de crisis –en la esfera que sea y al nivel que sea- ofrecen un espacio de oportunidad y de reflexión que, en momentos de mayor seguridad y organización, serían difíciles de crear. Es, en momentos como estos, cuando se evalúa y se replantea. Como los propósitos de Año Nuevo (que si dejo de fumar, que si me pongo a régimen, que si hago ejercicio todos los días), pero a lo grande. Es, cuando se está suspendida en el vacío, sin ver dónde se va aterrizar, cuando se reflexiona por dónde hemos ido, por dónde queremos ir, cómo queremos ir y a dónde nos gustaría llegar. Es una oportunidad para identificar lo que hay que cambiar, lo que está fallando, lo que causa daño. Es cuando los términos eficiencia y eficacia están más presentes: qué es lo que hemos hecho hasta ahora, cómo lo hemos hecho, con qué recursos y costa de qué y cómo podemos mejorarlo de ahora en adelante.

Así que apelando al optimismo, pensemos en clave de oportunidad y empecemos a darnos cuenta de las jugadas que podemos hacer con las cartas que nos quedan. La partida puede que acabe de empezar.

"No debemos perder la fe en la humanidad que es como el océano: no se ensucia porque algunas de sus gotas estén sucias" Gandhi, M