"Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca debes rogar que el viaje sea largo, lleno de peripecias, lleno de experiencias....No has de esperar que Ítaca te enriquezca: Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje" (Kaváfis, K.)
"When I started loving myself
I understood that I’m always and at any given opportunity
in the right place at the right time.
And I understood that all that happens is right –
from then on I could be calm.
Today I know: It’s called TRUST.
When I started to love myself I understood how much it can offend somebody
When I tried to force my desires on this person,
even though I knew the time is not right and the person was not ready for it,
and even though this person was me.
Today I know: It’s called LETTING GO
When I started loving myself
I could recognize that emotional pain and grief
are just warnings for me to not live against my own truth.
Today I know: It’s called AUTHENTICALLY BEING.
When I started loving myself
I stopped longing for another life
and could see that everything around me was a request to grow.
Today I know: It’s called MATURITY.
When I started loving myself
I stopped depriving myself of my free time
and stopped sketching further magnificent projects for the future.
Today I only do what’s fun and joy for me,
what I love and what makes my heart laugh,
in my own way and in my tempo.
Today I know: it’s called HONESTY.
When I started loving myself
I escaped from all what wasn’t healthy for me,
from dishes, people, things, situations
and from everyhting pulling me down and away from myself.
In the beginning I called it the “healthy egoism”,
but today I know: it’s called SELF-LOVE.
When I started loving myself
I stopped wanting to be always right
thus I’ve been less wrong.
Today I’ve recognized: it’s called HUMBLENESS.
When I started loving myself
I refused to live further in the past
and worry about my future.
Now I live only at this moment where EVERYTHING takes place,
like this I live every day and I call it CONSCIOUSNESS.
When I started loving myself
I recognized, that my thinking
can make me miserable and sick.
When I requested for my heart forces,
my mind got an important partner.
Today I call this connection HEART WISDOM.
We do not need to fear further discussions,
conflicts and problems with ourselves and others
since even stars sometimes bang on each other
and create new worlds.
Today I know: THIS IS LIFE!"
Está solo. Para seguir camino
se muestra despegado de las cosas.
No lleva provisiones.
Cunado pasan los días
y al final de la tarde piensa en lo sucedido,
tan sólo le conmueve
ese acierto imprevisto
del que pudo vivir la propia vida
en el seguro azar de su conciencia,
así, naturalmente, sin deudas ni banderas.
Una vez dijo amor.
Se poblaron sus labios de ceniza.
Dijo también mañana
con los ojos negados al presente
y sólo tuvo sombras que apretar en la mano,
fantasmas como saldo,
un camino de nubes.
Soledad, libertad,
dos palabras que suelen apoyarse
en los hombros heridos del viajero.
De todo se hace cargo, de nada se convence.
Sus huellas tienen hoy la quemadura
de los sueños vacíos.
No quiere renunciar. Para seguir camino
acepta que la vida se refugie
en una habitación que no es la suya.
La luz se queda siempre detrás de una ventana.
Al otro lado de la puerta
suele escuchar los pasos de la noche.
Sabe que le resulta necesario
aprender a vivir en otra edad,
en otro amor,
en otro tiempo.
Tiempo de habitaciones separadas.
Garcia Montero, L.
Impertinencias
(.....)
Cierto tipo de gente
sufre de los inviernos en los ojos,
conoce las heladas
que pasan por debajo de una puerta,
una puerta de alcoba,
allí donde la noche siempre tiene
olor de espera inútil,
y después de la espera se aceptan las mentiras,
y después el silencio.
Nada dejan los años en la mesa de al lado,
sino un murmullo que envejece y una sombra
que cruza por los labios como una cicatriz,
un rencor en la piel de la conciencia.
Tu voz es alta y joven,
va vestida de fiesta y cuando se desnuda
hace que el sol de invierno, conmovido,
se detenga un instante para apoyar la frente
sobre los ventanales del café.
Si nos ponemos en plan ingenieril, podemos decir que en el mundo hay dos tipos de personas: las de Nesquick y Cola-cao, las de Pepsi o Coca-cola, los de con o sin....o las que clasifican a las personas en dos tipos y las que no.
Siguiendo con esta visión ingenieril -de simplificar mucho la realidad- podemos distinguir, en términos de energía (ole ahí!!) dos tipos de personas: las generadoras de energía y las que son como la criptonita. Que te la roban y te dejan exhausta. En este último grupo cabe distinguir varios sub-grupos. Están aquell@s que son sumideros de energía porque son como pozos sin fondo: no la tienen, cosumen la tuya y siguen sin tenerla. Aquell@s que viven de la ajena, se alimentan de ella y aquell@s que, además de vivir de la ajena, en ocasiones tienen la suya propia pero en una onda raruna que interfiere con la tuya, y en lugar de crear una sinergia, la absorben y tu corres el riesgo de quedarte con las pilas descargadas.física y emocionalmente. Son como vampir@s.
El efecto criptonita no sólo lo podemos encontrar en algunas personas con las que interaccionamos sino tambien en pautas, hábitos, etc. que llevamos a cabo. Para evitar estas fugas innecesarias de energía, rescato este decálogo del Dalai Lama (según fuentes encontradas en la Web) a tener en cuenta para una gestión eficaz y eficiente de nuestros recursos energéticos.
1- Deja ir a personas que sólo llegan para compartir quejas, problemas, historias desastrosas, miedo y juicio de los demás. Si alguien busca un cubo para echar su basura, procura que no sea en tu mente.
2- Paga tus cuentas a tiempo. Al mismo tiempo cobra a quién te debe o elige dejarlo ir, si ya es imposible cobrarle.
3-
Cumple tus promesas. Si no has cumplido, pregúntate por qué tienes
resistencia. Siempre tienes derecho a cambiar de opinión, a disculparte,
a compensar, a re-negociar y a ofrecer otra alternativa hacia una
promesa no cumplida; aunque no como costumbre. La forma más fácil de
evitar el no cumplir con algo que no quieres hacer, es decir NO desde el
principio.
4- Elimina en lo posible y delega aquellas tareas que no prefieres hacer y dedica tu tiempo a hacer las que sí disfrutas.
5-
Date permiso para descansar si estás en un momento que lo necesitas y
date permiso para actuar si estás en un momento de oportunidad.
6- Tira, recoge y organiza, nada te toma más energía que un espacio desordenado y lleno de cosas del pasado que ya no necesitas.
7-
Da prioridad a tu salud, sin la maquinaria de tu cuerpo trabajando al
máximo, no puedes hacer mucho. Tómate algunos descansos.
8-
Enfrenta las situaciones tóxicas que estás tolerando, desde rescatar a
un amigo o a un familiar, hasta tolerar acciones negativas de una pareja
o un grupo; toma la acción necesaria.
9- Acepta. No es
resignación, pero nada te hace perder más energía que el resistir y
pelear contra una situación que no puedes cambiar.
10-Perdona, deja ir una situación que te esté causando dolor, siempre puedes elegir dejar el dolor del recuerdo.
Namasté En http://rinconfeliz.blogspot.com.es/2013/05/dalai-lama-los-10-ladrones-de-tu-energia.html http://sonopuntura.wordpress.com/2013/08/15/evitar-los-ladrones-de-energia-y-de-tiempo/
Vengo
yo barruntando desde hace días esto del marcianismo, coincidiendo con un nuevo
alunizaje, claro. El marcianismo se experimenta cuando abandonas tu hábitat
habitual (que no natural ojo!!) -como puede ser tu casa, tu barrio, tus
colegas, tu ciudad, tu trabajo, tu país..... (ahí según cada caso)- y te
adentras en territorios desconocidos donde algunas cosas -o todas- se viven como
rarunas y muy muy desde fuera. Y ello te hace empatizar mucho con Calimero la
mayor parte del tiempo.
El
marcianismo puede ser algo circunstancial o puede ser convertirse en una forma
de vida con la que se puede estar muy a gustico o no.
Bien
es cierto que esto va muy en relacion al tiempo: cuanto más tiempo se pase en
el mismo lugar, más probabilidades hay de que te desmarcianes y te conviertas
en terricola. Pero también tiene mucho que ver con el cómo encajes en el lugar
y con esto del arraigo. Hay contextos en los que se encaja mejor y otros en los
que cuesta más o es imposible, y entonces estas amarcianada para todo el
periodo e incluso para toda la vida (si te pega fuerte el tema). En cuanto al
arraigo, este es directamente proporcional al grado de marcianismo. Cuando más
arraigo más probabilidades de desarrollar un marcianismo crónico a menos que
tengas la suerte de poder encontrar un remplazo y desarrollar ese arraigo en
otro lugar.
Cuando,
a fuerza de costumbre, el marcianismo se convierte en hábito pasas a la vida
alienígena. Eso suele ocurrir si te amarcianaste una vez y te pegó tan fuerte
que ahí que te quedaste o cuando te pasas el dia de un planeta a otro
(incluyendo el tuyo) y, claro, al final no te da la vida ni para arraigarte, ni
desmarcianarte, ni nada. Si te gusta o no te molesta, estupendo, pero si no te
agrada especialmente vivir con esa sensación de ser espectadora, de estar ajena
a todo y experimentar con bastante frecuencia una mezcla de sorpresa, extrañeza
y, en ocasiones, shock, pues ahí la cosa se complica. Puede que ser Calimero
24/7 no sea del agrado del todo el mundo.
El
marcianismo, como todo en la vida, tiene sus ventajas y tiene sus
inconvenientes.
¿Qué
ventajas le veo yo al marcianismo? Pues, por un lado, te ofrece la
oportunidad de vivir las novedades con esa emoción y esa sorpresa tan típica de
la infancia y que pierdes conforme creces. Y es que, como me dieron en una
ocasión, lo que llaman madurez es, en realidad, un proceso de pérdida. Otra
ventaja que le veo yo al marcianismo es que te permite vivir y observar las
cosas con una distancia suficiente para captar cierto tipo de información y
percibir esa realidad desde un determinado prisma que luego se pierde cuando la
novedad deja de ser novedosa y se convierte en cotidiana. La costumbre te hace
perder detalle. Creo también que te da cierta perspectiva y te permite ser
consciente y cuestionar ciertas cosas de tu hábitat habitual que, o bien te
parecían estupendas y muy bien hechas, o bien ni siquiera habías reparado en
ellas. Pero además de lo relacionado con tu entorno, hay una gran ventaja, que
creo que es muy importante, poco frecuente y, quizás, la más difícil: te
permite conocerte mejor a ti misma.
Y
como incovenientes, pues esa sensación de incompresión y soledad (calimerismo
vaya) que conlleva lo que he comentado. Y te surjen dudas, sobre todo cuando
eres una iniciada, del tipo “¿esto se pasará?¿me quedaré asi para toda la
vida?”. Las dudas desaparecen con el tiempo, no porque se despejen, sino porque
dejas de planteártelas. Y hay algo que ya no será igual, ya no será como siempre.
Aunque esto puede ser una ventaja, un inconveniente o ambas cosas.
Otro
aspecto complejillo es vivir el marcianismo en el que era tu hábitat habitual.
Como comentaba al inicio, el marcianismo implica vivir muchas cosas o todas
como rarunas, pero la rarunez máxima se alcanza cuando el marcianismo se vive
en tu planeta. Cuando tu planeta deja de ser “tu planeta” y se convierte en
“otro planeta” que era antes el tuyo. Y esta última parte es el matiz que
aporta rarunez añadida al asunto, porque no es lo mismo vivir el marcianismo en
otro planeta que en el tuyo. No es lo mismo. Lo primero se recibe mejor, forma
parte del juego digamos. Lo segundo no lo sabias, no te lo contaron y
desconcierta. Luego te acostumbras a ese marcianismo y al desconcierto que
acompaña (bueno no sé si te acostumbras, o te resignas). En cuanto a las
ventajas e incovenientes del marcianismo en Marte, en términos generales aporta
los mismos que la otra modalidad aunque con este punto de mayor rarunez en un
terreno conocido (o antes conocido) que, bueno, hay que gestionarlo…
Experimentar
el marcianismo alguna vez en la vida puede ser algo muy emocionante con
resultados muy positivos. Tiene su punto. De hecho, podrían ponerla como
asignatura obligatoria en los colegios. Cuando se convierte en una forma de
vida puede ser como el tabaco -no te gusta, sabes que no te hace bien pero ahí
que sigues- o puede llegar a ser un buen e interesante matrimonio.
Como estamos de
vacaciones -en el más amplio sentido de la palabra- hago como en TV:
reposiciones. Por ello, y continuando con la temporada veraniega, rescato una reflexión del -en mi opinión- muy acertado Galeano sobre el miedo mientras asistimos a una nueva reposición (o remake, más
bien) de actuaciones en Oriente Medio.
Ventana sobre el miedo
En un mundo que
prefiere la seguridad a la justicia, hay cada vez más gente que aplaude el
sacrificio de la justicia en los altares de la seguridad. En las calles de las
ciudades se celebran las ceremonias. Cada vez que un delincuente cae
acribillado, la sociedad siente alivio ante la enfermedad que la acosa. La
muerte de cada malviviente surte efectos farmacéuticos sobre los bienvivientes.
La palabra farmacia viene de pharmakos,
que era el nombre que daban los griegos a las víctimas humanas de los
sacrificios ofrendados a los dioses en tiempos de crisis.
La industria del miedo
El miedo es la
materia prima de las prósperas industrias de la seguridad privada y del control
social. Una demanda firme sostiene el negocio. La demanda crece tanto o más que
los delitos que la generan, y los expertos aseguran que así seguirá siendo.
Florece el mercado de las policías privadas y las cárceles privadas, mientras
todos, quien más, quien menos, nos vamos volviendo vigilantes del prójimo y
prisioneros del miedo.
Clases de corte y confección: cómo elaborar
enemigos a medida
Muchos de los
grandes negocios promueven el crimen y del crimen viven. Nunca hubo tanta
concentración de recursos económicos y de conocimientos científicos y
tecnológicos dedicados a la producción de muerte. Los países que más armas
venden al mundo son los mismos países que tienen a su cargo la paz mundial.
Afortunadamente
para ellos, la amenaza de la paz se está debilitando, ya se alejan los negros
nubarrones, mientras el mercado de la guerra se recupera y ofrece promisorias
perspectivas de carnicerías rentables. Las fábricas de armas trabajan tanto
como las fábricas que elaboran enemigos a la medida de sus necesidades.
El miedo global
* Los que
trabajan tienen miedo de perder el trabajo.
* Los que no
trabajan tienen miedo de no encontrar nunca trabajo.
* Quien no tiene
miedo al hambre, tiene miedo a la comida.
* Los
automovilistas tienen miedo de caminar y los peatones tienen miedo de ser
atropellados.
* La democracia
tiene miedo de recordar y el lenguaje miedo de decir.
* Los civiles
tienen miedo a los militares, los militares tienen miedo a la falta de armas,
las armas tienen miedo a la falta de guerras.
Es el tiempo del miedo.
* Miedo de la
mujer a la violencia del hombre y miedo del hombre a la mujer sin miedo.
* Miedo a los
ladrones, miedo a la policía.
* Miedo a la
puerta sin cerradura, al tiempo sin relojes, al niño sin televisión, miedo a la
noche sin pastillas para dormir y miedo al día sin pastillas para despertar.
* Miedo a la
multitud, miedo a la soledad, miedo a lo que fue y a lo que puede ser, miedo de
morir, miedo de vivir…
En http://eduardogaleano.org/
El hambre desayuna miedo. El
miedo al silencio aturde las calles. El miedo amenaza:
Si usted ama, tendrá sida.
Si fuma, tendrá cáncer.
Si respira, tendrá contaminación.
Si bebe, tendrá accidentes.
Si come, tendrá colesterol.
Si habla, tendrá desempleo.
Si camina, tendrá violencia.
Si piensa, tendrá angustia.
Si duda, tendrá locura.
Si siente, tendrá soledad.
De: Subcomandante Insurgente Marcos
Montañas del Sureste Mexicano. Chiapas, México.
Señor Galeano:
Le escribo porque... porque me dieron ganas de escribirle. Porque ya
pasó el día del niño acá en México y se me ocurre que a usted le puedo
platicar lo que acá pasa, en un día del niño, en medio de una guerra
sorda. Le escribo porque no tengo ninguna razón para hacerlo y,
entonces, puedo así contarle lo que pasa o lo que me viene a la cabeza,
sin la preocupación de que no se me vaya a olvidar el motivo de la
carta. Porque sí, pues.
También porque perdí el libro que me regaló y porque ese ratón cambista
que suele ser el destino (?) ha repuesto el libro perdido con otro
libro. Y porque se me ha quedado bailando en la cabeza una parte de su
libro "Las palabras Andantes".
Porque dice así:
"¿Sabe callar la palabra cuando ya no se encuentra con el momento que la
necesita ni con el lugar que la quiere?. Y la boca, ¿sabe morir?".
Ventana sobre la palabra (VIII), p.262.
Y entonces yo me he recostado para pensar y fumar. Es de madrugada y
como almohada tengo un fusil (bueno, en realidad no es un fusil, es una
carabina que fue de un policía hasta enero de 1994. Antes servía para
matar indígenas, ahora sirve para que no los maten). Con las botas
puestas y la pistola recostada a un lado, cerca de la mano, pienso y
fumo. Afuera, alrededor de humo y pensamientos, mayo se engaña a sí
mismo fingiendo que es junio y hay ahora una tormenta de lluvia, rayos y
truenos que logró lo que parecía imposible: callar a los grillos.
Pero yo no estoy pensando en la lluvia, no estoy tratando de adivinar
cuál de los relámpagos que está por rasguñar la tela de la noche será el
de la muerte, ni siquiera me preocupa que el techito de nylon que cubre
mi estancia es demasiado pequeño y se moja la orilla del camastro (¡Ah!
Porque resulta que me hice una camita de ramas y horcones, amarrados
con bejucos. Lo hice porque la uso de escritorio, bodega y, a veces,
para dormir. En la hamaca no me acomodo o me acomodo demasiado, me quedo
muy dormido y el sueño profundo es un lujo que, acá, se puede pagar muy
caro. En la cama de varillas de palo se está lo suficientemente
incómodo como para que el sueño sea apenas un pestañazo).
No, no me preocupan ni la noche, ni la lluvia, ni los truenos. Me
preocupa eso de "¿Sabe callar la palabra cuando ya no se encuentra con
el momento que la necesita ni con el lugar que la quiere?. Y la boca,
¿sabe morir?". El libro me lo mandó la Ana María, una indígena tzotzil
que tiene el grado de mayor de infantería en nuestro ejército. Alguien
se lo mandó a ella y ella me lo mandó a mí, sin saber que yo perdí un su
libro de usted y este libro repone el libro perdido, que no es lo mismo
pero tampoco es igual. El libro está lleno de dibujitos en tinta negra y
yo creo que así deben ser los libros y las palabras: dibujitos que
salen de la cabeza o la boca o las manos y que van y se ponen a bailar
en el papel, cada que el libro se abre, y en el corazón cada que el
libro se lee. El libro es el regalo más grande que el hombre se ha dado a
sí mismo. Pero volvamos a su libro de usted que yo tengo ahora. Lo leí
con un cabito de vela que cargaba en la mochila.
El último tramo de pabilo se fue con esa página 262 (¡capicúa!, ¿no?
¿una señal?). Y entonces me recordé la frase aquella de Perón que me
mandó y luego mi torpe respuesta y, más después, el libro que me envió. Y
aquí la pena de contarle que el libro lo dejé botado en la "graciosa
huida" de febrero. Y entonces me llegan este libro y las letras sobre el
saber callar. Y yo ya llevo varias noches dándole vueltas al asunto,
aun antes de que me llegara el libro. Y me pregunto si no llegó la hora
de callar, si no será que ya se pasó el momento y ya no es el lugar, si
no es la hora de morir la boca...
Y le escribo esto en una madrugada de mayo, pasado ya el 30 de abril de
1995, que es el día del niño acá en México. Nosotros los niños mexicanos
celebramos ese día, las más de las veces, a pesar de los adultos.
Por ejemplo, gracias al supremo gobierno, hoy muchos niños indígenas
mexicanos celebran su día en la montaña, lejos de sus casa, en malas
condiciones de higiene, sin fiesta y con la pobreza más grande: la de no
tener un lugar donde recostar el hambre y la esperanza.
El supremo gobierno dice que no ha expulsado a estos niños de sus
hogares, sólo ha metido a miles de soldados en sus terrenos. Con los
soldados llegaron el trago, la prostitución, el robo, las torturas, los
hostigamientos. Dice el supremo gobierno que los soldados vienen a
"defender la soberanía nacional".
Los soldados del gobierno "defiende" a México de los mexicanos. Estos
niños no han sido expulsados, dice el gobierno, y no tienen por qué
sentirse espantados de tantos tanques de guerra, cañones, helicópteros,
aviones y miles de soldados.
Tampoco tienen por qué asustarse, aunque esos soldados traigan órdenes
de detener y matar a los papás de estos niños. No, estos niños no han
sido expulsados de sus casa. Comparten el piso irregular de la montaña
por el gusto de estar cerca de sus raíces, comparten la sarna y la
desnutrición por el simple placer de rascarse y por lucir una figura
esbelta.
Los hijos de los dueños del gobierno pasan su día en fiestas y regalos.
Los hijos de los zapatistas, dueños de nada como no sea su dignidad,
pasan su día jugando a que son soldados que recuperan las tierras que
les quitó el gobierno, juegan a que siembran la milpa, a que van por
leña, a que se enferman y nadie los cura, a que tienen hambre y, en
lugar de comida, se llenan la boca de canciones.
Por ejemplo, esa canción, que les gusta cantar en la noche, cuando más
cerradas son la lluvia y la niebla, y que dice, más o menos así:
"Ya se mira el horizonte,
combatiente zapatista,
el camino marcará
a los que vienen atrás"
Y, por ejemplo, en el horizonte aparece, marcando el paso, el Heriberto.
Y atrás del Heriberto, por ejemplo, va el hijito del Oscar que lo
llaman Osmar.
Y van, los dos, armados de sus dos varitas que pasaron a llevar de un
acahual cercano ("No son varitas", dice el Heriberto y asegura que se
trata de poderosas armas que son capaces de destruir un nido de hormigas
arrieras que está cerca del arroyo y que le picaron al Heriberto y hubo
de tomar represalias).
Avanzan el Heriberto y el Osmar en columna. Y por el frente opuesto
avanza la Eva, armada de un palo que tiene la ventaja de convertirse en
muñeca cuando el ambiente es menos bélico.
Y detrás de la Eva viene la Chelita, que levanta sus casi dos años
apenas unos centímetros del suelo y que tiene unos ojos de venado
lampareado que ya desvelarán, alguna noche, al tal Heriberto o al que se
deje herir por destello tan moreno. Y atrás de la Chelita va un
chuchito (perrito) que de puro flaco parece una marimba diminuta.
Y a mí todo esto me lo están contando, pero como si lo estuviera viendo
al Wellington frente a Napoleón en esa película que se llamó "Waterloo"
y, creo, salía el Orson Wells y al Napoleón lo derrotaban por culpa de
un dolor de panza.
Pero aquí no hay Orson que valga, ni flanqueos de infantería, ni apoyo
de artillería, ni defensa en cuadro contra las cargas de los de a
caballo, porque tanto el Heriberto como la Eva han decidido optar por el
ataque frontal y sin escaramuzas ni tanteos previos.
Yo estoy a punto de opinar que eso parece batalla de sexos, pero ya se
está lanzando el Heriberto sobre la Chelita, evitando la carga directa
de la Eva que se ve, de pronto, frente a un Osmar que no la espera cara a
cara,, ni de pie sino que está de lado y en cuclillas porque ahí no más
le dieron ganas de cagar y la Eva proclama que el Osmar se cagó de
miedo y el Osmar no dice nada porque ahora quiere montar el chuchito se
le acercó a oler, y en el entretanto la Chelita se puso a llorar cuando
vio venir al Heriberto y el Heriberto ahora no sabe qué hacer para que
se calle la Chelita y le ofrece una piedrita de regalo ("Acaso es
piedrita", dice el Heriberto que asegura que se trata de oro puro) y la
Chelita nada que para su chilladera y yo estoy pensando que hasta que le
dieron una sopa de su propio chocolate al Heriberto cuando llega la
Eva, en maniobra que llaman de "voltear la posición enemiga", y le cae
el Heriberto por la espalda (cuando Heriberto ya le está ofreciendo su
arma antihormiga-arriera a la Chelita, la cual está considerando la
oferta, entre chillido y chillido), y entonces, ¡pácatelas!, la
muñeca-arma de la Eva llega en su cabeza del Heriberto y empieza la
chilladera, (estereofónica, porque la Chelita se siente estimulada por
los gritos del Heriberto y no se quiere quedar atrás), y hay sangre y ya
viene la mamá de no sé quien, pero trae un cinturón en la mano y los
dos ejércitos se desbandan y el campo de batalla queda desierto y en la
enfermería declaran que el Heriberto tiene un chipote del tamaño de su
nariz y que, como la Eva está intacta, ganaron la mujeres en esta
batalla.
El Heriberto se queja de arbitraje parcial y prepara el contra-ataque
pero no será hasta mañana porque ahorita hay que comer los frijoles que
no llenan ni el plato ni la panza...
Y así pasaron el día del niño, dicen, los niños de un poblado que se
llama Guadalupe Tepeyac. En la montaña lo pasaron, porque en su pueblo
hay varios miles de soldados defendiendo "la soberanía nacional". Y dice
el Heriberto que, cuando sea grande, va a ser chofer de un camioncito y
piloto de avión no quiere ser porque, dice, si se le poncha la llanta
del carrito, ahí nomás te bajas y te vas caminando, en cambio si se le
poncha la llanta al avión no hay para donde hacerse.
Y yo me digo que cuando sea grande voy a ser uruguayo-argentino y
escritor, en ese orden, y no crea usted que será fácil porque lo que es
el mate, no lo puedo tragar.
Pero no era esto lo que yo quería contarle. Lo que yo quería era contarle un cuento para que usted lo cuente:
Me enseñó el Viejo Antonio que uno es tan grande como el enemigo que
escoge para luchar, y que uno es tan pequeño como grande el miedo que se
tenga. "Elige un enemigo grande y esto te obligará a crecer para poder
enfrentarlo. Achica tu miedo porque, si él crece, tú te harás pequeño",
me dijo el Viejo Antonio una tarde de mayo y lluvia, en esa hora en que
reinan el tabaco y la palabra.
El gobierno le teme al pueblo de México, por eso tiene tantos soldados y
policías. Tiene un miedo muy grande. En consecuencia, es muy pequeño.
Nosotros le tenemos miedo al olvido, al que hemos ido achicando a fuerza
de dolor y sangre. Somos, por tanto, grandes.
Cuéntelo usted en algún escrito. Ponga que se lo contó el Viejo Antonio.
Todos hemos tenido, alguna vez, un Viejo Antonio. Pero si usted no lo
tuvo, yo le presto el mío por esta vez.
Cuente usted que los indígenas de sureste mexicano achican su miedo para
hacerse grandes, y escogen enemigos descomunales para obligarse a
crecer y ser mejores.
Esa es la idea, estoy seguro que usted encontrará mejores palabras para
contarlo. Escoja usted una noche de lluvia, relámpagos y viento. Verá
cómo el cuento sale así nomás, como un dibujito que se pone a bailar y a
dar calor a los corazones que para eso son los bailes y los corazones.
Vale. Salud y un muñequito sonriente, como ésos con los que firma.
Desde las montañas del Sureste Mexicano.
Subcomandante Insurgente Marcos
P.D. de advertencia policiaca. Es mi deber informarle que soy, para el
supremo gobierno de México, un delincuente. Por lo tanto mi
correspondencia puede ser implicatoria.
Le ruego que se grabe usted el contenido de la presente, es decir, la
encomienda que suplica, y destrúyala inmediatamente. Si el papel fuera
de chicle, le recomendaría que lo comiera y, masticando, se pusiera a
hacer esas bombitas de chicle que tanto escandalizan a las buenas
conciencias, y que demuestran la falta de urbanidad y educación de quien
las hace.
Aunque hay algunos que las hacen con la esperanza de que una de las
bombitas sea lo suficientemente grande como para llevarlo a uno de esa
ruta luminosa que, allá arriba, se alarga... como se alargan el dolor y
la esperanza sobre el cielo de nuestra América.
P.D. improbable. Salude usted de mi parte, si lo ve, al tal Benedetti.
Dígale usted, por favor, que sus letras, puestas por mi boca en el oído
de una mujer, arrancaron alguna vez un suspiro como esos que echan a
andar a la humanidad entera.
Dígale también, que quién quita y lo de "Marcos" fue por "el cumpleaños de Juan Ángel".
"Las personas que escriben libros de historia dedican demasiada
atención a los llamados momentos sonados y no prestan la suficiente
atención a los períodos de silencio. Se trata de una falta de intuición,
tan infalible en cualquier madre cuando se da cuenta de que de la
habitación de su hijo no le llega ningún ruido. La madre sabe que ese
silencio no presagia nada bueno. Que es un silencio en el que acecha
algún peligro. Corre hacia allí sabiendo que su intervención es
imprescindible, corre porque siente que el mal flota en el aire. El
silencio en la historia y en la política desempeña el mismo papel. Es
seña de una desgracia y, a menudo, de un crimen. Es un instrumento
político tan eficaz como puede serlo el esgrimir las armas o los
discursos en un mitin. Necesitan del silencio los tiranos y los
ocupantes que velan para que su actuación pase inadvertida. Advirtamos
con cuándo celo lo cuidaron y lo mimaron todos los colonialismos. Con
qué discreción trabajó la Santa Inquisición. Con qué empeño evitó toda
publicidad Leónidas Trujillo.
¡Cuánto silencio emana de
los países poblados de cárceles llenas a rebosar! Del país de Somoza,
del país de Dulavier. ¡Cuánto esfuerzo le cuesta a cualquiera de estos
dictadores mantener el ideal estado de silencio que, sin embargo, cada
dos por tres aparece alguien dispuesto a violar!¡Cuántas víctimas causa y
qué costes ocasiona! El silencio tiene sus leyes y sus exigencias. El
silencio exige que los campos de concentración se levanten en lugares
apartados. El silencio precisa de un aparato policial gigantesco.
Necesita de todo un ejército de delatores. El silencio exige que sus
enemigos desaparezcan de repente y sin dejar rastro. No permite que
ninguna voz, de queja, de protesta, de indignación turbe su paz y
tranquilidad. Si aun así la voz se deja oír, allá donde suene, el
silencio golpeará con toda su fuerza y restablecerá el estado anterior,
es decir, el ideal estado de silencio.
El silencio posee
la facultad de expandirse, de ahí que utilicemos expresiones como “el
silencio lo envolvía todo” o “el silencio reinaba por doquier”. También
tiene la capacidad de aumentar de peso, y de ahí que hablemos del “peso
del silencio” igual que hablamos del peso de los cuerpos sólidos o
líquidos.
La palabra “silencio” casi siempre aparece
asociada con expresiones como “cementerio” (silencio sepulcral), “campo
después de una batalla” (reducir al silencio al enemigo), “mazmorras”
(el silencio de las mazmorras). No se trata de asociaciones casuales.
Hoy
en día se habla mucho de combatir el ruido, cuando combatir el silencio
es mucho más importante. En la lucha contra el ruido está en juego la
tranquilidad de nuestros nervios, mientras que en la lucha contra el
silencio lo que está en juego es la vida humana. Nadie justifica ni
defiende al que hace mucho ruido; en cambio, aquel que en su país impone
el silencio siempre está protegido por un gran aparato de represión.
Por eso la lucha contra el silencio resulta tan difícil.
Sería
muy interesante que alguien investigara en qué medida los sistemas
mundiales de comunicación de masas trabajan al servicio de la
información y hasta qué punto trabajan al servicio del silencio. ¿Qué
abunda más: lo que se dice o lo que se calla? Se puede calcular con
facilidad el número de personas que trabajan para la publicidad ¿Y si se
calculase el número de personas que trabajan para que las cosas se
mantengan en silencio?¿Cuál de las dos cifras sería mayor?"
"Cuando yo era pequeño, se me enseñaba que, los hombres de posición
elevada sabían lo que hacían. Se me decía: “Peter, cuanto más sepas, más
lejos llegarás.” Así, pues, continué estudiando hasta graduarme y,
luego, entré en el mundo aferrado firmemente a estas ideas y a mi nuevo
título académico. Durante mi primer año de enseñanza, me sorprendió
descubrir que numerosos maestros, directores de escuelas, inspectores e
interventores parecían ser indiferentes a sus responsabilidades
profesionales e incompetentes para el cumplimiento de sus obligaciones.
Por ejemplo, la preocupación principal de mi director era que todas las
persianas se hallaran al mismo nivel, que hubiera silencio en las aulas y
que nadie pisara ni se acercara a los rosales(......)En una jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia: la nata sube hasta cortarse (......) El trabajo es realizado por aquellos empleados que no han llegado todavía a su nivel de incompetencia" Peter J. L. El Principio de Incompetencia de Peter (1969).
"Lo que quería era ir a un sitio a pensar y a hacer, a desafiarme y a exprimirme, a construir y a aportar, y que me pagaran por ello. Es irónico teniendo en cuenta que me han despedido por pensar. O no, no es irónico, es lógico si siguen mandando los mismos: en empresas y gobiernos, mucho más de lo que parece, mandan los rancios y los no buenos. Ni los sabios ni los listos; sólo los que siempre han estado y siguen porque no hacen nada y, por lo tanto no se equivocan; o porque gritan y parece que hacen más. Bendita aristocracia que era el gobierno de los mejores, o eso creían los griegos. Yo he visto mandar a muchos necios" Bravo, P. La piel de Mica (2013).
Cómo las vieron venir el tio
Orwell&Co.!!! Cómo las vieron venir!! Qué visión!!! Desde los inicios del siglo pasado que vieron venir los males que nos aquejan. Eso o que el mundo ha evolucionado más
bien poco y somos muy previsibles, con poca capacidad para sorprender.
Corren unos tiempos que no son
buenos para la lírica y que comienzan a parecerse preocupantemente al
recreado en 1984, si es que no lo ha superado ya. Entre amenazas creadas,
guerras creadas para amenazas creadas, la progresiva y no ya tan sutil
limitación de libertades, la violación sistemática de la intimidad -en
ocasiones- permitida y aplaudida...a este paso vamos a acabar como en
"Archipiélago Gulag": denunciadas, detenidas y a saber dónde por
darle al "Like" a la página de Facebook "dimisión
espeonza". Gesto que te convirtió inevitablemente en enemiga del Estado.
Por no mencionar las consignas repetidas hasta la saciedad en los medios de
desinformación, que cada vez me recuerdan más al tío de 1984 que reiteraba hasta
la extenuación: "La guerra es la paz. La libertad es la esclavitud. La ignorancia es la fuerza"
Al hilo de esto, me gustaría
compartir las grandes declaraciones que escuché en la televisión del discurso
oficial a raíz de lo publicado por The Guardian y el Washington Post sobre las
declaraciones de Snowden acerca del cyberespionaje de USA. Un ex-trabajador de
la CIA, subcontratado (lo puntualizo porque me ha sorprendido que la CIA
subcontrate), que ha denunciado algo que tampoco ha sorprendido: que USA se ha
dedicado a almacenar y analizar datos privados de la población conseguidos a
través de Microsoft, AOL, Skype, Google, Apple y Facebook. No sorprende que se
oficialice que nos vigilan pero llama la atención que la CIA subcontrate. A eso
hemos llegado.
Vaya por delante que tengo en
alta estima al programa que emitió dichas declaraciones. Es más, desde el
cambio de discurso oficial he notado mucha más educación en la exposición de
opiniones y pareceres por parte de l@s contertuli@s: no se gritan, no se
interrumpen, no se alteran rozando casi el insulto. Cosas raras de ver en televisión
en estos tiempos que corren.
La argumentación, en contra por
supuesto, del Snowden se fundamentó en tres grandes ideas con la siguiente
lógica aplastante: 1) Juventud y afan de
notoriedad. Resulta que Snowden es joven y
como es joven, es inconsciente, fácilmente contagiable por sucesos previos y
tiene afán de notoriedad y fama. Y claro, el mundo está en peligro porque
cualquier persona joven puede poner en situaciones muy comprometidas a
organizaciones e, incluso, estados. L@s jóvenes estamos de camino a
convertirnos en una amenaza a la altura del terrorismo internacional. Es más,
algunos jefes de gobiernos hasta nos meten en ese saco según en qué casos. En
primer lugar, Snowden no tiene 13 años, tiene 29 (que quede claro que, en absoluto, pienso que la gente de 13 años constituya una amenaza internacional). En segundo lugar, puede ser
que el tío este hasta las narices de ver ciertas cosas y las denuncie. Es
decir, puede haber ética en su conducta. Entiendo que viendo lo que se ve, sea difícil
creer que algunas personas puedan moverse por tan exóticos principios. Pero
pasa y, personalmente, quiero pensar que pasa. De acuerdo que se pueda haberse
visto inspirado por otros que hayan roto el hielo previamente. De acuerdo que,
para algunas personas, afán de notoriedad puede ser sinónimo de tener la valentía
o temeridad (según se vea) suficiente para salir de la zona de confort y denunciar cuestiones que pueden
poner en jaque a un país, y por ende, a su propia integridad.
Otro tema en relación a la
juventud que me vino a la cabeza tras escuchar estos argumentos: Ser joven es
como ser mujer en este sistema. Hagas lo que hagas te juzgarán, y casi siempre
negativamente, por el hecho de ser joven. Mal si no te mueves para tratar de
cambiar las cosas, porque parece que tienes esa responsabilidad: tirar del
carro de lo "en contra de lo establecido". Mal si lo haces, porque
eres joven y, claro, no distingues. No distingues de lo que está bien y lo que
está mal, eres un/a anti-sistema, un/a contrarias, no sabes lo que haces, vas
por ahí a lo loco, tas desenfocá, te cuentan una historia y te la crees, quieres tus 15
minutos de fama, etc.
2) La amenaza comunista. Si, la amenaza comunista. Como lo
del Islam aquí no entraba ni con calzador, tiramos del comunismo o lo que
queda de él. Uno de los contertulios declaró que resultaba sospechoso que Snowden se
hubiera refugiado en Hong Kong, donde llamó a los medios de comunicación en
cuestión y empezó a tirar de la manta. Y que fijate-tu-por-donde que China
lleva ciberespiando a Estados Unidos pues vete tú a saber desde cuándo y
claaaaro mucha coincidencia. Nuevamente, se afirma que no hay ética en su
comportamiento. Al contrario, fíjate si será poco ético que incluso podría
estar al servicio de uno de los "enemigos". Igual Snowden sabía que, efectivamente,
los chinos ahí andaban y más teniendo en cuenta para quién trabajaba. Eso,
quieras que no, te da posibilidades de enterarte de cosillas y, puestas a
especular, quizás pensó que sería un sitio "seguro" para hacer ese
tipo de declaraciones.
3) Seguridad. Cómo no! Esto de la seguridad parece la
nueva religión o la nueva secta, más bien. Crea fervores: todo vale y todo se
justifica en nombre de la seguridad. Que el mundo es mu peligroso! Venga va!
igual chirria un poco eso de que la CIA te ande mirando el Facebook pero oye! y
la de atentados que se habrán evitado!!! (Esto último se dijo así,
literalmente). En primer lugar, no creo que el que la CIA me mire el Facebook
tenga mucho que ver con el evitar atentados. Si que puede resultar una fuente
de información potencial para justificar futuras acciones en el caso en que la
paranoia aumente (el que hayas viajado según a qué sitios, expresado
determinado tipo de opiniones -como lo que estoy haciendo ahora-, etc) como se
hizo en otros tiempos y, como en ocasiones, se sige utilizando. En segundo lugar, no creo que la gente que se dedica a
menesteres relacionados con el "terrorismo internacional" se manden
guassap tipo "venga el finde que viene nos vamos de aviones a las
Petronas". No creo que Bin Laden se dedicara a postear en su muro su
programa de festejos. Ni creo que se revelen cosas por móvil, ni se utilice el
Twitter para estas actividades. Digo yo que esta gente tendrá esa precaución
paranoide de los que se juegan mucho haciendo lo que hacen y tienen algo que
ocultar y no se andarán comunicando por hotmail. Tienen pasta y medios para
tener, incluso, su propio internet y si no, se buscarán las habichuelas por otros caminos.
Queda todavía por ser cual será
el próximo movimiento de USA hacia la deplorable conducta de Snowden. O si se sigue tirando de la manta. Parece que ahora le toca a Reino Unido. Porque, para los discursos
oficiales, lo deplorable no es que un gobierno viole sistematicamente la
intimidad no solo de sus ciudadan@s (y votantes) sino de l@s ciudadan@s de
otros países con métodos y conductas que se acercan, sino sobrepasan, la
ilegalidad. Lo deplorable es que uno de esos ciudadanos, en un acto de traición
a la complicidad con la que por lo visto debía actuar, haya decidido hablar de
ello en voz alta y de forma pública.
Eso sí, si seguimos así espero
que acaben vendiendo "soma" en el Mercadona.