lunes, 15 de diciembre de 2014

¿Y la escuela?

“¿Dónde están las escuelas?” pregunté a G., el conductor, tras pasar un pueblo tras otro y comprobar que habia niños en edad escolar sentados en la puerta de las casas. "Quizás están de vacaciones" pensé mientras trataba de disimular y contener lo emocionada que estaba con el paisaje, con el viaje y con todo. G. más tarde me confirmó que no era periodo de vacaciones.

Acababa de aterrizar en un aeródromo, en mitad –literalmente- de África y sentía como si hubiera viajado en el espacio y en el tiempo viviendo y gestionando todas estas novedades con esa calma, esa contención y esa distancia necesarias cuando no sabes lo que te espera.

Después de una sesión –no sé si con intención informativa, para testearme o para asustarme- me monté en el coche hacia la que sería Casa durante unos meses. “Todo va a ir bien” me repetía como un mantra. 

“¿Dónde están las escuelas?” pregunté a G. mientras miraba a mi alrededor la tierra roja, las chozas redondas de techo de paja, los niños que salían corriendo de ellas gritando “munyuuuuuu” mientras todos, niñxs y adultxs, saludaban el coche al pasar, con su sonrisa enorme pueblo tras pueblo.  “Madre mía” pensé “deberían estar aburridos de ver pasar a lxs mismxs una y otra vez y son capaces de entusiasmarse como si fuera la primera”.  Esa imagen, que se me ha quedado grabada para siempre, y la de un avispero de críos llamándome “munyu” a mi alrededor dándome la mano mientras intentaba avanzar me acompañarían durante muchos meses. Y busqué revivirlas durante ese periodo, ayudaba a equilibrar todo.

G. me respondió  “No hay escuelas” sin apartar la vista del camino y con ese gesto de seriedad indescifrable que tienen los que han sufrido mucho y visto mucho también. No seguí tratando de averiguar. No sabía si estaba tocando algo delicado así que decidí ser prudente y esperar. Hace tiempo aprendí que hay preguntas y comentarios, para nosotros intranscendentes e inocentes, que pueden no serlo en otras realidades. Nos acabábamos de conocer además. "Que no hay escuela!!" pensaba, en shock prácticamente.

Meses más tarde, en un trayecto hacia otro lugar pero con el mismo paisaje, volví a hacer la misma pregunta. Esta vez conducía B. y ya había pasado el suficiente tiempo y las suficientes cosas para tener esa confianza que estaba por construir al comienzo. B., que contra todo pronóstico resultó muy conversador, me contó que no había escuelas. Que la gente huyó de sus casas a causa de “les événements” y las escuelas públicas fueron ocupadas por la MISCA, que la mayoría de los niños no iban a la escuela y los profesores se quedaron sin trabajo. Pero incluso antes de los "événements" habia pocas y la gente tenía que desplazarse largas distancias caminando. Y que, a medida que se avanzaba en los cursos, habia cada vez menos y cada vez más lejos. Total que se ponía bien complicado seguir estudiando asi que la mayoría nunca llegaban a secundaria.

“Les événements” son el 0 allí y el tiempo se mide en función de eso, si ocurrió antes de “les événements” o después.  En realidad a todos nos pasan cosas que marcan un punto de inflexión en nuestra vida y definen un antes y un después, ya sean personales o más generales, como pudiera ser la actual crisis en España por poner un ejemplo reciente. El problema allá es que “événements” hay muchos y más bien seguidos y la mayoría son guerras o asimilados.

La vida antes de los “événements” no era por desgracia mucho más fácil pero si es cierto que estos últimos sucesos han hecho más difícil todavía la vida y el futuro de esta gente.

Desde hace dos años no salen promociones en las universidades. Es decir desde hace dos años no hay médicxs, abogadxs, ingenierxs, farmacéuticxs, físicxs, matemáticxs, químicxs……nuevos formados. La mayoria de los niños no aprenden ni a leer ni a escribir. La verdad que pensándolo detenidamente esa imagen de un ejército teniendo como base la escuela pública es una metáfora que resume bastante bien el presente y el futuro de ese país.

B. y yo continuamos hablando de otras cosas. Hablamos de su familia, de lo que estudió, de lo que le gustaba, de hacía cuánto tiempo trabajaba en la organización, de lo que le gustaría que pasara en su futuro. Me preguntó cómo se hacia uno piloto en España así que yo le conté lo poco que sabía, porque B. soñaba con ser piloto y volar.




Nota: Mas tarde averigué que algunas escuelas, no estales, funcionaban pero muy pocas. Poco antes de partir,  la MISCA comenzó a retirarse mientras llegaban los Cascos Azules asi que decidieron mudarse. La escuela quedó libre y las clases se reanudaron. A todxs nos emocionó mucho. 





viernes, 12 de diciembre de 2014

Huida hacia adelante

Tengo suerte. Antes o después he hecho lo que he querido y en lo que he creido. Pude y puedo elegir varios caminos aunque la verdad que parece que la vida, al final, te lleva y te trae por donde ella quiere.

Pude y puedo elegir varios caminos, redirigir, reanudar el camino, recular, recomenzar la marcha. Alguna vez es rectilíneo, la mayoría sinuoso, con alguna encrucijada e, incluso en ocasiones, en espiral. Este último es el más interesante, parece que es un circulo que se cierra, que tiene fin pero en realidad vuelves a hacer el mismo recorrido pero de una forma diferente. En realidad no se cierra, no hay fin, continua. El problema es que eso no lo sabes durante la marcha y puede dar la sensación de volver a lo mismo o a algo peor. Incluso a un callejón sin salida, que no te lleva a ninguna parte.

Sabina dice que “al lugar donde has sido feliz no deberías tratar de volver”. Yo siempre he creído que “al lugar del que te quisiste ir no deberías tratar de volver”. Esto ultimo suena muy obvio, pero mi mas bien corta experiencia vital me ha demostrado que la vida y sus sucesos no suelen ser lógicos. Y el caso es que yo lo hice.  Volví al lugar donde fui muy feliz y continué el camino -que no sé si se convirtió espiral- regresando también al lugar del que me quise ir. No fue buscado, no fue deliberado. Digamos que la vida me acabo llevando a volver a pasar por esos lugares, y no dije que no. Quizás porque hay que cerrar ciclos para continuar, para pasar la página y quizás también por renovar los votos para darme cuenta que, efectivamente, sigo deseando lo mismo. Todavía no sé muy bien por qué. Quizás sea demasiado pronto para todavía para adivinar la razón que aun hoy no identifico, que me haga dejar de hacerme todos los días la misma pregunta “Pero ¿qué coño hago aquí? Lo que tenía sentido dejó de tenerlo”.

Además de suerte, tengo varios defectos. Uno de ellos a veces me ha servido de mucha ayuda: soy muy cabezona. Sí, soy perseverante y muy constante. Nunca me rindo.


lunes, 1 de diciembre de 2014

¿Qué es la fotografía?

“Miércoles. Lo primero de todo es tener una máquina que a uno le guste, la que más le guste a uno, porque se trata de estar contento con el cuerpo, con lo que uno tiene en las manos y el instrumento es clave para el que hace un oficio, y que sea el mínimo, lo indispensable y nada más. Segundo, tener una ampliadora a su gusto, la más rica y simple posible (en 35 mm. la más chica que fabrica LEITZ es la mejor, te dura para toda la vida).

El juego es partir a la aventura, como un velero, soltar velas. Ir a Valparaiso, o a Chiloé, por las calles todo el día, vagar y vagar por partes desconocidas, y sentarse cuando uno está cansado bajo un árbol, comprar un plátano o unos panes y así tomar un tren, ir a una parte que a uno le tinque, y mirar, dibujar también, y mirar. Salirse del mundo conocido, entrar en lo que nunca has visto, DEJARSE LLEVAR por el gusto, mucho ir de una parte a otra, por donde te vaya tincando. De a poco vas encontrando cosas y te van viniendo imágenes, como apariciones las tomas.

Luego que has vuelto a la casa, revelas, copias y empiezas a mirar lo que has pescado, todos los peces, y los pones con su scotch al muro, los copias en hojitas tamaño postal y los miras. Después empiezas a jugar con las L, a buscar cortes, a encuadrar, y vas aprendiendo composición, geometría. Van encuadrando perfecto con las L y amplias lo que has encuadrado y lo dejas en la pared. Así vas mirando, para ir viendo. Cuando se te hace seguro que una foto es mala, al canasto al tiro. La mejor las subes un poco más alto en la pared, al final guardas las buenas y nada más (guardar lo mediocre te estanca en lo mediocre). En el tope nada más lo que se guarda, todo lo demás se bota, porque uno carga en la psiquis todo lo que retiene.
Luego haces gimnasia, te entretienes en otras cosas y no te preocupas más. Empiezas a mirar el trabajo de otros fotógrafos y a buscar lo bueno en todo lo que encuentres: libros, revistas, etc. y sacas lo mejor, y si puedes recortar, sacas lo bueno y lo vas pegando en la pared al lado de lo tuyo, y si no puedes recortar, abres el libro o las revistas en las páginas de las cosas buenas y lo dejas abierto en exposición. Luego lo dejas semanas, meses, mientras te dé, uno se demora mucho en ver, pero poco a poco se te va entregando el secreto y vas viendo lo que es bueno y la profundidad de cada cosa.

Sigues viviendo tranquilo, dibujas un poco, sales a pasear y nunca fuerces la salida a tomar fotos, por que se pierde la poesía, la vida que ello tiene se enferma, es como forzar el amor o la amistad, no se puede. Cuando te vuelva a nacer, puede partir en otro viaje, otro vagabundeo: a Puerto Aguirre, puedes bajar el Baker a caballo hasta los ventisqueros desde Aysén; Valparaiso siempre es una maravilla, es perderse en la magia, perderse unos días dándose vueltas por los cerros y calles y durmiendo en el saco de dormir en algún lado en la noche, y muy metido en la realidad, como nadando bajo el agua, que nada te distrae, nada convencional. Te dejas llevar por las alpargatas lentito, como si estuvieras curado por el gusto de mirar, canturreando, y lo que vaya apareciendo lo vas fotografiando ya con más cuidado, algo has aprendido a componer y recortar, ya lo haces con la máquina, y así se sigue, se llena de peces la carreta y vuelves a casa. Aprendes foco, diafragma, primer plano, saturación, velocidad, etc. aprendes a jugar con la máquina y sus posibilidades, y vas juntando poesía (lo tuyo y lo de otros), toma todo lo bueno que encuentres, bueno de los otros. Hazte una colección de cosas óptimas, un museito en una carpeta.

Sigue lo que es tu gusto y nada más. No le creas más que a tu gusto, tu eres la vida y la vida es la que se escoge. Lo que no te guste a ti, no lo veas, no sirve. Tu eres el único criterio, pero ve de todos los demás. Vas aprendiendo, cuando tengas una foto realmente buena, las amplias, haces una pequeña exposición o un librito, lo mandas a empastar y con eso vas estableciendo un piso, al mostrarla te ubicas de lo que son, según lo veas frente a los demás, ahí lo sientes. Hacer una exposición es dar algo, como dar de comer, es bueno para los demás que se les muestre algo hecho con trabajo y gusto. No es lucirse uno, hace bien, es sano para todos y a ti te hace bien porque te va chequeando.

Bueno, con esto tienes para comenzar. Es mucho vagabundeo, estar sentado debajo de un árbol en cualquier parte. Es un andar solo por el universo. Uno nuevamente empieza a mirar, el mundo convencional te pone un biombo, hay que salir de él durante el período de fotografía"
Carta de Sergio Larraín a su sobrino Sebastian Donoso

sábado, 15 de noviembre de 2014

Casa

Hubo un día en el que Casa comenzaron a ser y son muchos lugares y ninguna parte, y ninguno de ellos para siempre.

Casa es y no es Madrid. Fue Casa muchos años y es Casa cuando piensas en descansar: "Termino tal fecha, vuelvo a Casa" piensas con alivio porque aquí Casa es igual a visita y reposo.

Sin embargo cuando ya no hay cansancio, deja de ser Casa para convertirse en El Extranjero. De hecho crees que es el lugar donde más extranjera te has sentido, o más exactamente, mas extranjera te has sentido de una forma muy poco confortable.

Dejas Casa para irte a otro sitio que no conoces, no sabes lo que te espera ni quién te espera pero que será Casa.

Y mientras tanto piensas que no es el momento de regresar a Casa, que no te ves en Casa, y que quizás Casa no está ahí, que está en otro sitio ¿pero dónde? Pues no sé, habra que seguir jugando.

Un día, de repente, "Volver a Casa" deja de ser lo que ha sido durante estos años y adquiere otro significado y, en lugar de sensación de reposo y visita, hay sensación de peso, de transcendencia, de irreversibilidad. Ya no es "Volver a Casa" como otro viaje de ida y vuelta, es "Volver a Casa" con la ida abierta, con toda su solemnidad y gravedad. Y entonces "Volver a Casa" se transforma en "¿Volver a Casa?"

"¿Volver a Casa?" ¿Para siempre? ¿A largo plazo? y te das cuenta de dos cosas: que, efectivamente, no lo sientes como Casa y que eres una neonata en el largo plazo/falta de plazos. Que no sabes manejar la ausencia de fechas de fin, el largo plazo, la falta de un horizonte finito, el futuro previsible y que no eres capaz de decir en voz alta que no tienes fecha porque da miedo. Da miedo y dolor pensar que ya no habra mas sitios que serán y dejarán de ser Casa, de vivir en transito con fecha de inicio y de fin, de esa mezcla de emociones que no puedes describir cuando escuchas el sonido que hace el avión al despegar, de adrenalina a 100, de descubrir, de volver a la infancia, de no saber dónde estarás el año que viene. Que habrá rutina, futuro previsible, despertador a las siete, metro a las ocho, horario de nueve a siete, mismo paisaje, lugares conocidos, gris.

Y te pones un plazo, por salud mental, y dejas de pensar en el termino "para siempre" y concluyes que mejor es no pensar en lo que queda atrás al pasar la pagina, sino en lo que ya forma parte de ti "para siempre". Ni pensar si el capitulo que viene será muy largo o no. Sino en la página que se escribe ahora y en recordar una y otra vez lo que me dijo hace poco un amigo: "Nada se acaba. Solo empieza". Simplemente abres otra puerta más.




miércoles, 10 de septiembre de 2014

Eurovision

Llevo en Bangui más tiempo del previsto. Desde este pasado Martes hemos traspasado oficialmente esa fina linea que define "estancia en capital" a "bloqueo en capital" tras haber salido de Bangui, haber intentado aterrizar en Kabo y regresar nuevamente a Bangui pasando por Paoua. Me pasé toda la mañana, desde bien pronto, metida en una avioneta recorriendo aeródromos por el país, algunos desconocidos. El paisaje era muy bonito eso si. Es lo bueno de la avioneta, que no ves todo el rato nubes.

Este atasco en Bangui ha propiciado varias cosas: conocer un poco más la ciudad y ponerme al día de quienes andamos por aquí.

Bangui no te lleva mucho tiempo conocerla. Es pequeñita, destartalada, con dos calles asfaltadas llenas de agujeros, algunos restaurantes buenos y muchos uniformes kaki por todas partes. Como aspecto innovador, la colección otoño-invierno ha introducido el color azul en combinación con las tonalidades kaki.

A pesar de que cueste creer que es una capital por su tamaño y por la casi ausencia de infraestructura -salvo alguna cosa que quedo de la época colonial y alguna otra que se hizo después- Bangui cambia tan vertiginosamente como Nueva York o cualquier otra ciudad de estas en las que se vive deprisa. Cada vez que vengo me encuentro mas Land Cruiser con logos por todas partes. De hecho creo se ha europeizado a pasos agigantados por un hecho fundamental que hace que Europa sea Europa: estar en Bangui es verte Eurovisión. En un estilo "La Chaqueta Metálica" eso si. Es un pensamiento que me vino hoy a la cabeza mientras estaba en el coche. No se si empezar a preocuparme por lo excesivamente oscuro que comenzó a ser mi sentido del humor.

Es salir a la calle y verte todo un desfile de banderas europeas auspiciado y patrocinado por las Fuerzas Armadas de la Union Europea. Te ves todo tipo de tanques, tanquetas o lo que sea (todavia no distingo) y su correspondiente bandera de su país de origen. Antes de ayer le toco el turno a Lituania, ayer a Georgia, hoy a España con la de la Legión. No se si hacen roster de países y cada dia le toca a uno.

Eurovisión llega hasta el aerouperto (o empieza en el aeropuerto según se mire). Aqui la rotacion de turnos no se si es diaria o más larga  Me toco una época de franceses aunque el otro día vino uno con aspecto de Europa del Este pidiendome la documentación. Me lo dijo en francés. Le di los buenos dias y le enseñe mi credencial. De repente me miro, miró el coche y me dijo: "Do you speak English? English is good. English is good" repetia mientras me miraba alzando los pulgares. Sonreia mucho: "Puede que haya llegado hace poco" pensé.

Mañana -espero- regreso a Kabo. Regreso a la "brousse", a la asuencia de internet, a las noches con estrellas, al decir "Bonjour" y te respondan "Merci" sonriendo, a que te rodeen los niños para darte la mano mientras gritan "Munyuuuuuu, munyuuuuuu" por citar algunas de las otras muchas cosas que me esperan y a donde, todavía, no llegó Eurovisión.

viernes, 25 de abril de 2014

Slave of memories

"Era todavía demasiado jóven para saber que la memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y que gracias a ese artificio logramos sobrellevar el pasado. Pero cuando volvió a ver desde la baranda del barco el promontorio blanco del barrio colonial, los gallinazos inmóviles sobre los tejados, las ropas de pobres tendidas a secar en los balcones, sólo entonces comprendió hasta que punto había sido una víctima fácil de las trampas caritativas de la nostalgia" (El amor en los tiempos del cólera, García Marquez, G. 1985)





Photo: Prisioner of memory. Shadows of a dream Col. Misha Gordin
en: http://www.volakisgallery.com/

miércoles, 12 de febrero de 2014

Desobediencia civil



"La ley jamás hizo a los hombres un ápice más justos; y, en razón de su respeto por ellos, incluso los mejor dispuestos se convierten a diario en agentes de la injusticia."

“Bajo un gobierno que encarcele a alguien injustamente, el sitio adecuado para una persona justa es también la cárcel.”

"No es tan importante que muchos sean igual de buenos que tú como el que exista alguna medida de bondad absoluta en algún lugar; pues esto haría fermentar toda la masa. Son miles los que por opinión se oponen a la esclavitud y a la guerra y que, sin embargo, no hacen nada para ponerle fin; que, estimándose hijos de Washington y de Franklin, siguen sentados con sus manos en los bolsillos y dicen que no saben qué hacer, por lo que no hacen nada; quienes posponen incluso la cuestión de la libertad a la del libre comercio, y que tranquilamente se informan de los precios actuales del mercado junto con las últimas noticias de México, después de comer, y hasta que puede que terminen por dormirse en el empeño. ¿Qué precio alcanza hoy un hombre honesto y patriota? Dudan, vacilan, se lamentan, y en ocasiones, piden; pero no hacen nada seriamente y de efecto. Esperarán, con la mejor disposición, a que sean otros quienes remedien la maldad para que ellos no tengan que seguir lamentándose de su existencia. A lo más darán su voto con descuido y una salutación de adiós al justo, cuando éste pase por su lado. Hay novecientos noventa y nueve paladines de la virtud por cada hombre virtuoso; pero es mucho más fácil tratar con el poseedor real de algo que con su guardián temporal."

"Creo de todo corazón en el lema “El mejor gobierno es el que menos gobierna”, y me gustaría verlo hacerse efectivo más rápida y sistemáticamente. Llevado a cabo, finalmente resulta en algo en lo que también creo: “El mejor gobierno es el que no tiene que gobernar en absoluto”. Y cuando los pueblos estén preparados para ello, ése será el tipo de gobierno que tengan."

“¿Debe el ciudadano someter su conciencia al legislador por un solo instante, aunque sea en la mínima medida? Entonces, ¿para qué tiene el hombre su conciencia? Yo creo que debiéramos ser hombres primero y ciudadanos después. Lo deseable no es cultivar el respeto por la ley, sino por la justicia. La única obligación que tengo derecho a asumir es la de hacer en cada momento lo que crea justo.”

“Unos pocos, como los héroes, los patriotas, los mártires, los reformadores en un sentido amplio y los hombres sirven al Estado además con sus conciencias y, por lo tanto, las más de las veces se enfrentan a él y, a menudo, se les trata como enemigos.”

“Todos los hombres reconocen el derecho a la Revolución, es decir, el derecho a negar su lealtad y oponerse al gobierno cuando su tiranía o su ineficacia sean desmesurados e insoportables.”

“(…)cuando una sexta parte de la población de un país que se ha comprometido a ser refugio de la libertad está esclavizada, y toda una nación es agredida y conquistada injustamente por un ejército extranjero y sometida a ley marcial, creo que ha llegado el momento de que los hombres honrados se subleven y rebelen.”

“Si le he quitado injustamente la tabla al hombre que se ahoga, debo devolvérsela aunque me ahogue yo.”

“Por cada hombre virtuoso, hay novecientos noventa y nueve que alardean de serlo.”

“Incluso votar por lo justo es no hacer nada por ello. Es tan sólo expresar débilmente el deseo de que la justicia debiera prevalecer.”

“Si me entrego a otros fines y consideraciones, antes de dedicarme a ellos, debo, como mínimo, asegurarme de que no estoy pisando a otros hombres.”

“Al soldado que se niega a luchar en una guerra injusta le aplauden aquellos que aceptan mantener al gobierno injusto que la libra.”

“¿Cómo puede estar satisfecho un hombre por el mero hecho de tener una opinión y quedarse tranquilo con ella? ¿Puede haber alguna tranquilidad en ello si lo que opina es que está ofendido?”

“Un hombre con más razón que sus conciudadanos ya constituye una mayoría de uno.”

“Estoy seguro de que si mil, si cien, si diez hombres que pudiese nombrar, si solamente diez hombres honrados, incluso si un solo hombre honrado en este Estado de Massachussets, dejase en libertad a sus esclavos y rompiera su asociación con el gobierno nacional y fuera por ello encerrado en la cárcel del condado, esto significaría la abolición de la esclavitud en América.”

“La reforma cuenta con docenas de periódicos a su favor, pero niguna con un solo hombre.”

“Si las alternativas son encerrar a los justos en prisión o renunciar a la guerra y a la esclavitud, el Estado no dudará de cuál elegir. Si mil hombres dejaran de pagar sus impuestos este año, tal medida no sería ni violenta ni cruel, mientras que si los pagan, se capacita al Estado para cometer actos de violencia y derramar la sangre de los inocentes. Esta es la definición de una revolución pacífica, si tal es posible.”

“(…)aquellos que afirman la justicia más limpia y, por tanto, los más peligrosos para un Estado corrompido, no suelen haber dedicado mucho tiempo a acumular riquezas.”

“Pero los ricos (y no se trata de comparaciones odiosas) están siempre vendidos a la institución que les hace ricos. Hablando en términos absolutos, a mayor riqueza, menor virtud; porque el dinero vincula al hombre con sus bienes y le permite conseguirlos y, desde luego, la obtención de ese dinero no constituye en sí mismo una gran virtud. El dinero acalla muchas preguntas que de otra manera tendría que contestar, mientras que la única nueva que se le plantea es la difícil pero superflua de cómo gastarlo.”

“Decía Confucio: Si un Estado se gobierna siguiendo los dictados de la razón, la miseria y la pobreza provocan la vergüenza; si un Estado no se gobierna siguiendo la razón, las riquezas y los honores provocan la vergüenza.”

"Civil Desobedience" de Henry David Thoreau (1849)




Foto: Estudio Mariscal en @estudiomariscal pic.twitter.com/fi3y4KGqje

martes, 4 de febrero de 2014

Hacerse el sueco en España

Gran país España!!! Y no lo digo porque sea española, que también. Pero hay que reconocer que se vive bien si eres turista -sobre todo extranjer@- jubilad@, politic@ o corrupt@. No pongo la mano en el fuego por el lugar que me vio nacer si eres un@ trabajador@. Además de la gastronomía, los paisajes, la vida en la calle, el clima, los bares con su suelo lleno de mierda y gente dando voces, las terrazas, las cañas, las tapas, el café cortado y con hielo, las copas, las pipas y los parques, la playa, sus chiringuitos, las aceitunas, etc. lo que más destacaría de España es que es un país increible para hacerte el sueco. Mejor que Suecia, dónde va a parar! Lo que pasa hay modalidades -las que molan- que no son para todo el mundo. Es un privilegio de las castas elevadas. El resto de l@s mortales nos podemos hacer los suec@s de vez en cuando, muy en plan "de andar por casa" y con consecuencias muy modestas y anecdóticas. Para muestra un botón: una "menestra" y la abnegada esposa de un deportista convertido en aristócrata.

El caso de nuestra "menestra" es la clara demostración de muchas cosas. Por ejemplo, el  no haber superado la moral victoriana y seguir viviendo en el tardofranquismo. Siguen dando coletazos y hasta gozando de muy buena salud según en qué casos.

Nuestra "menestra", por aquello del juramento que hizo en un templo, el "qué dirán", el guardar las apariencias y por convicciones, convivía o se debía cruzar a diario con su cónyuge -por aquel entonces alcalde de un rico poblao madrileño- donde tenían sita su residencia pero se ve que no debían hablar mucho. Vamos que dos que se encuentran en un ascensor tienen más comunicación.  Esto de puertas para adentro. De puertas para fuera ya me los imagino como una pareja bien avenida, ejemplar, acudiendo al rollo de los pájaros e incluso permitiéndose algún besillo furtivo, casto eso si.

Su ahora ex-esposo y ex-alcalde fue de esos que abundan tanto por nuestra nación y parte del extranjero que supo rentabilizar mucho el dedicarse a la "cosa pública". Ella no sabía nada, claro. Casada con él, vivía con él pero ni idea tú! porque la ausencia de esa relación bajo el mismo techo explica, al parecer, la falta de extrañeza ante el hechos tan evidentes como que te aparquen en la puerta de tu chalé cada día un coche de lujo distinto. Eso unido a la costumbre y la cantidad, digo yo. Cuando todos los días hay mucho, uno más uno menos no se distingue. Otra opción es que estuvieran en esa dinámica del orgullo  de "antes muero de preguntarle que hace un OVNI aparcado en el jardín". Por no mencionar los viajes gratis, los regalos de la comunión de la niña, los regalos del cumpleaños de la niña, etc, etc. 

Y aquello que se ocultó durante años por aquello del juramento que hizo en un templo, el "qué dirán", el guardar las apariencias, porque nos va la ornitología.....por las cosas del querer vaya! Pero claro, llega un momento que en "La realidad se abre sola y no se deja cerrar" como decía una señora muy sabia y culta. Y ante la sospecha de complicidad se hizo uso de este recurso que comentaba al principio: hacerse la sueca. Pero como lo de "oye tú, ni idea" de los tejemanejes del maromo, casados en gananciales, por la iglesia y viviendo bajo el mismo techo sonaba raruno, fue menester confesar públicamente esta vida tan victoriana. Y le ha funcionado, porque nuestra "menestra" no solo no ha dimitido, como es tradición en nuestro querido país, sino que no está ni imputada porque su delito ha prescrito.

Otro caso de suequismo agudo es el de la esposa de nuestro campeón olímpico que pasó a aristócrata y empresario, de esta tipología endémica en nuestra santa patria. Nuestro campeón olímpico acabó con un posgrado en un prestigioso centro dedicado a formar e investigar en esto del "bisnes" e hizo amiguitos. Uno de ellos lo vio claro: era el momento, vamos a dar el salto, yo pongo el cerebro y tú la belleza y los contactos, sé la cara amable del tándem y vamos a pachas. Y sí, se lanzaron al negocio estrella de este país: lucrarse a costa del erario público. Y les fue bien. Si, si les fue bien, olía raro, pero les iba bien hasta que ya empezó a oler demasiado.

La esposa de nuestro campeón olímpico que pasó a aristócrata y empresario, como era de esperar, no sabía nada. Ella ahí con su rollito social, en la banca, viviendo en un casoplón de agarrate los machos, con cargo en alguna de las sociedades que montó nuestro campeón olímpico y su amigo -el que ponía el cerebro-, pero ella ni idea. Estas cosas del querer!

No obstante, este tipo de suequismo todavía está pendiente de ser catalogado y analizado. Actualmente la sujeta aquejada se encuentra inmersa en un proceso cuyo desarrollo y resultados nos permitirán definir más claramente la sintomatología y tipología.

Sin embargo, podemos concluir de forma premilimar que este país es efectivamente mu grande para hacerse el sueco. Sobre todo si perteneces a determinadas castas y/o tienes amiguitos en ellas, aunque en este último caso el privilegio del suequismo es arriesgado. Mira si es genial, que si no lo haces tú, hasta el Estado lo puede hacer por ti. Yo no creo que el Estado Sueco se enrolle tanto.






domingo, 2 de febrero de 2014

Mi Generación

Pertenezco a esa generación que fue criada, crecida y educada en la creencia de que la formación es una inversión para la oportunidad. "Estudia para labrarte un porvenir" decían.

Recuerdo ser pequeña y no tan pequeña  y ver y escuchar como gente con un título universitario conseguía un trabajo medianamente decente en un país que nunca se ha caracterizado por la calidad y cantidad de su mercado laboral ni por unas condiciones justas para sus trabajadoras y trabajadores. Recuerdo sentir una gran admiración por aquellas personas que trabajaban en el extranjero y por aquellas personas que no solo tenían una carrera, sino dos, posgrados, doctorados... y/o hablaban idiomas. Lo vívía como algo inalcanzable y propio de clases sociales diferentes de la que yo vengo.

Pertenezco a esa generación que dicen que es la mejor preparada de la historia de este país, constituida por hombres y mujeres que poseen una o varias carreras, que han estudiado uno o varios másteres, que tienen doctorados y que hablan varios idiomas además de haber estudiado y trabajado en el extranjero. Y que, en la treintena, en ese periodo de -supuesto- mayor desarrollo profesional se da cuenta de que fue criada, crecida y educada de acuerdo a unos parámetros que no funcionan.

Pertenezco a esa generación a la que ve que le cierran las puertas, a la que -con suerte- va a entrevistas de trabajo donde la lista de requisitos minimos cada año se hace mas interminable y donde se trata de comprobar qué mínimo detalle desconoces para descartarte, donde parece que tienes que haber trabajado 30 años para optar a un puesto de trabajo propio de una persona de 30 años. Que comprueba y ratifica el grado de deshumanización y despersonalización en el que nos encontramos: las organizaciones están compuestas de personas que olvidaron que trabajan con personas. Y qué suscribe que el trafico de influencias no solo siempre funcionó sino que se encuentra en su máximo esplendor. "Quien tiene padrino no hace falta que le bauticen" dice el refranero español.

Pertenezco a esa generacion que se pregunta qué más necesitan las organizaciones, además de experiencia profesional en todo!! cosa que -por cierto- sin trabajar es bien dificil de tener. Que se indigna cuando ve el nivel de exigencia que se pide para un determinado puesto de trabajo a cambio de salarios y condiciones que sonrojan a cualquiera, ofrecidos -en ocasiones- por organizaciones con fines sociales dirigidos a garantizar derechos y justicia. Que se da cuenta que todo el esfuerzo propio y familiar para conseguir todo ese "intangible" que te garantizaría "un porvenir" no parece dar sus frutos. Que no sabes muy bien qué hacer, por qué camino tirar en busca de esas oportunidades para "labrarlo".

Hoy, todos esos pequeños y pequeñas nos observan de la misma forma que yo recuerdo hacerlo. Quizás con un sentimiento bien diferente al que tenía yo en relación a esa educación y sus resultados. Que no nos extrañe que en un futuro, esa eseñanza que estamos transmitiendo se traduzca en personas con una valoración y preparación intelectual bastante diferente y con las consecuencias sociales que ello implica.