miércoles, 25 de septiembre de 2013

Los Diez Ladrones de Tu Energía

Si nos ponemos en plan ingenieril, podemos decir que en el mundo hay dos tipos de personas: las de Nesquick y Cola-cao, las de Pepsi o Coca-cola, los de con o sin....o  las que clasifican a las personas en dos tipos y las que no.

Siguiendo con esta visión ingenieril -de simplificar mucho la realidad- podemos distinguir, en términos de energía (ole ahí!!) dos tipos de personas: las generadoras de energía y las que son como la criptonita. Que te la roban y te dejan exhausta. En este último grupo cabe distinguir varios sub-grupos. Están aquell@s que son sumideros de energía porque son como pozos sin fondo: no la tienen, cosumen la tuya y siguen sin tenerla. Aquell@s que viven de la ajena, se alimentan de ella y aquell@s que, además de vivir de la ajena, en ocasiones tienen la suya propia pero en una onda raruna que interfiere con la tuya, y en lugar de crear una sinergia, la absorben y tu corres el riesgo de quedarte con las pilas descargadas.física y emocionalmente. Son como vampir@s.

El efecto criptonita no sólo lo podemos encontrar en algunas personas con las que interaccionamos sino tambien en pautas,  hábitos, etc. que llevamos a cabo. Para evitar estas fugas innecesarias de energía, rescato este decálogo del Dalai Lama (según fuentes encontradas en la Web) a tener en cuenta para una gestión eficaz y eficiente de nuestros recursos energéticos.

1- Deja ir a personas que sólo llegan para compartir quejas, problemas, historias desastrosas, miedo y juicio de los demás. Si alguien busca un cubo para echar su basura, procura que no sea en tu mente.

2- Paga tus cuentas a tiempo. Al mismo tiempo cobra a quién te debe o elige dejarlo ir, si ya es imposible cobrarle.

3- Cumple tus promesas. Si no has cumplido, pregúntate por qué tienes resistencia. Siempre tienes derecho a cambiar de opinión, a disculparte, a compensar, a re-negociar y a ofrecer otra alternativa hacia una promesa no cumplida; aunque no como costumbre. La forma más fácil de evitar el no cumplir con algo que no quieres hacer, es decir NO desde el principio.

4- Elimina en lo posible y delega aquellas tareas que no prefieres hacer y dedica tu tiempo a hacer las que sí disfrutas.

5- Date permiso para descansar si estás en un momento que lo necesitas y date permiso para actuar si estás en un momento de oportunidad.

6- Tira, recoge y organiza, nada te toma más energía que un espacio desordenado y lleno de cosas del pasado que ya no necesitas.

7- Da prioridad a tu salud, sin la maquinaria de tu cuerpo trabajando al máximo, no puedes hacer mucho. Tómate algunos descansos.

8- Enfrenta las situaciones tóxicas que estás tolerando, desde rescatar a un amigo o a un familiar, hasta tolerar acciones negativas de una pareja o un grupo; toma la acción necesaria.

9- Acepta. No es resignación, pero nada te hace perder más energía que el resistir y pelear contra una situación que no puedes cambiar.

10-Perdona, deja ir una situación que te esté causando dolor, siempre puedes elegir dejar el dolor del recuerdo. 


Namasté

En http://rinconfeliz.blogspot.com.es/2013/05/dalai-lama-los-10-ladrones-de-tu-energia.html
http://sonopuntura.wordpress.com/2013/08/15/evitar-los-ladrones-de-energia-y-de-tiempo/


martes, 17 de septiembre de 2013

BSO del mes (I)

Nacho Vegas "Como hacer crac"



Los Planetas "Canción del fin del mundo"

 

Placebo "Running up that hill"



Patti Smith "Rock'n'roll nigger"


Calle 13 "La vuelta al mundo"


Los Planetas "Nunca me entero de nada"



domingo, 1 de septiembre de 2013

El Marcianismo


Vengo yo barruntando desde hace días esto del marcianismo, coincidiendo con un nuevo alunizaje, claro. El marcianismo se experimenta cuando abandonas tu hábitat habitual (que no natural ojo!!) -como puede ser tu casa, tu barrio, tus colegas, tu ciudad, tu trabajo, tu país..... (ahí según cada caso)- y te adentras en territorios desconocidos donde algunas cosas -o todas- se viven como rarunas y muy muy desde fuera. Y ello te hace empatizar mucho con Calimero la mayor parte del tiempo. 

El marcianismo puede ser algo circunstancial o puede ser convertirse en una forma de vida con la que se puede estar muy a gustico o no.

Bien es cierto que esto va muy en relacion al tiempo: cuanto más tiempo se pase en el mismo lugar, más probabilidades hay de que te desmarcianes y te conviertas en terricola. Pero también tiene mucho que ver con el cómo encajes en el lugar y con esto del arraigo. Hay contextos en los que se encaja mejor y otros en los que cuesta más o es imposible, y entonces estas amarcianada para todo el periodo e incluso para toda la vida (si te pega fuerte el tema). En cuanto al arraigo, este es directamente proporcional al grado de marcianismo. Cuando más arraigo más probabilidades de desarrollar un marcianismo crónico a menos que tengas la suerte de poder encontrar un remplazo y desarrollar ese arraigo en otro lugar.

Cuando, a fuerza de costumbre, el marcianismo se convierte en hábito pasas a la vida alienígena. Eso suele ocurrir si te amarcianaste una vez y te pegó tan fuerte que ahí que te quedaste o cuando te pasas el dia de un planeta a otro (incluyendo el tuyo) y, claro, al final no te da la vida ni para arraigarte, ni desmarcianarte, ni nada. Si te gusta o no te molesta, estupendo, pero si no te agrada especialmente vivir con esa sensación de ser espectadora, de estar ajena a todo y experimentar con bastante frecuencia una mezcla de sorpresa, extrañeza y, en ocasiones, shock, pues ahí la cosa se complica. Puede que ser Calimero 24/7 no sea del agrado del todo el mundo.

El marcianismo, como todo en la vida, tiene sus ventajas y tiene sus inconvenientes.

¿Qué ventajas le veo yo al marcianismo? Pues, por un lado, te ofrece la oportunidad de vivir las novedades con esa emoción y esa sorpresa tan típica de la infancia y que pierdes conforme creces. Y es que, como me dieron en una ocasión, lo que llaman madurez es, en realidad, un proceso de pérdida. Otra ventaja que le veo yo al marcianismo es que te permite vivir y observar las cosas con una distancia suficiente para captar cierto tipo de información y percibir esa realidad desde un determinado prisma que luego se pierde cuando la novedad deja de ser novedosa y se convierte en cotidiana. La costumbre te hace perder detalle. Creo también que te da cierta perspectiva y te permite ser consciente y cuestionar ciertas cosas de tu hábitat habitual que, o bien te parecían estupendas y muy bien hechas, o bien ni siquiera habías reparado en ellas. Pero además de lo relacionado con tu entorno, hay una gran ventaja, que creo que es muy importante, poco frecuente y, quizás, la más difícil: te permite conocerte mejor a ti misma.

Y como incovenientes, pues esa sensación de incompresión y soledad (calimerismo vaya) que conlleva lo que he comentado. Y te surjen dudas, sobre todo cuando eres una iniciada, del tipo “¿esto se pasará?¿me quedaré asi para toda la vida?”. Las dudas desaparecen con el tiempo, no porque se despejen, sino porque dejas de planteártelas. Y hay algo que ya no será igual, ya no será como siempre. Aunque esto puede ser una ventaja, un inconveniente o ambas cosas.

Otro aspecto complejillo es vivir el marcianismo en el que era tu hábitat habitual. Como comentaba al inicio, el marcianismo implica vivir muchas cosas o todas como rarunas, pero la rarunez máxima se alcanza cuando el marcianismo se vive en tu planeta. Cuando tu planeta deja de ser “tu planeta” y se convierte en “otro planeta” que era antes el tuyo. Y esta última parte es el matiz que aporta rarunez añadida al asunto, porque no es lo mismo vivir el marcianismo en otro planeta que en el tuyo. No es lo mismo. Lo primero se recibe mejor, forma parte del juego digamos. Lo segundo no lo sabias, no te lo contaron y desconcierta. Luego te acostumbras a ese marcianismo y al desconcierto que acompaña (bueno no sé si te acostumbras, o te resignas). En cuanto a las ventajas e incovenientes del marcianismo en Marte, en términos generales aporta los mismos que la otra modalidad aunque con este punto de mayor rarunez en un terreno conocido (o antes conocido) que, bueno, hay que gestionarlo…

Experimentar el marcianismo alguna vez en la vida puede ser algo muy emocionante con resultados muy positivos. Tiene su punto. De hecho, podrían ponerla como asignatura obligatoria en los colegios. Cuando se convierte en una forma de vida puede ser como el tabaco -no te gusta, sabes que no te hace bien pero ahí que sigues- o puede llegar a ser un buen e interesante matrimonio.