martes, 16 de agosto de 2011

First impressions of Earth

No sé muy bien qué sentiría un marciano si llegara a la Tierra, pero igual es una sensación bastante parecida a la que tienes cuando llegas a “mundos desconocidos”. Tras un nuevo alunizaje me reafirmo en la idea (mas bien sentir) que llegar a un lugar nuevo supone, además de empatizar mucho con los marcianos, un retorno a la infancia.

Cualquier cosa la vives con la emoción que de aquello que sucede por primera vez. Algunas de ellas realmente suceden por primera vez, otras en una versión nueva porque hasta la cosa más sencilla tiene su asunto.  Como consecuencia, te pasas el día preguntando todo –a veces obviedades (pero creo que no es buena herramienta el dar ciertas  cosas por sobreentendidas)- así que la mayor parte de tus conversaciones comienzan por un Cómo? Por qué? Dónde? Cuándo? y Cuánto? (como el típico niño preguntón) y el muy manido “es normal que….?” . Si a ello le unes el que tema del  idioma la cosa te puede llevar a vivir situaciones de lo más surrealistas y a tener conversaciones dignas de aparecer en una película de Tarantino.
En las primeras venticuatro horas aquí he temido ser la causante de un conflicto diplomático porque confundí a un abogado con un conductor de taxi que tenía que venir  y, por su reacción pensé que  era un señor muy muy importante (que más tarde descubrí que era un agente inmobiliario –como me dijo muy digno-),  que posteriormente me llevo a hacer una gestión muy amablemente y de paso a hacer business inmobiliario, he recibió 3 propuestas de matrimonio comprando un móvil, que por supuesto, tuvo burocracia y para activar mi teléfono tuve que completar un formulario de la compañía telefónica en el que me preguntaban mi religión y el nombre de mi madre (aunque no el apellido ojo!) además pasar la mayor parte del tiempo con cara de “comorrrr???” porque no pillo nada el acento.  He decidido dejar de fingir con el consabido asentimiento de cabeza mientras dices “si, si” riéndote porque no engaño a nadie: no me entero ni del NO-DO.

Para finalizar, tres hallazgos durante estas primeras horas:
-esa aspereza que esconde fraternidad
-una nueva versión del orden dentro del caos (entiendo caos como lo entendemos los occidentales).
-muchas ganas de reír y sentido del humor

Hasta la próxima conexión.

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