sábado, 15 de noviembre de 2014

Casa

Hubo un día en el que Casa comenzaron a ser y son muchos lugares y ninguna parte, y ninguno de ellos para siempre.

Casa es y no es Madrid. Fue Casa muchos años y es Casa cuando piensas en descansar: "Termino tal fecha, vuelvo a Casa" piensas con alivio porque aquí Casa es igual a visita y reposo.

Sin embargo cuando ya no hay cansancio, deja de ser Casa para convertirse en El Extranjero. De hecho crees que es el lugar donde más extranjera te has sentido, o más exactamente, mas extranjera te has sentido de una forma muy poco confortable.

Dejas Casa para irte a otro sitio que no conoces, no sabes lo que te espera ni quién te espera pero que será Casa.

Y mientras tanto piensas que no es el momento de regresar a Casa, que no te ves en Casa, y que quizás Casa no está ahí, que está en otro sitio ¿pero dónde? Pues no sé, habra que seguir jugando.

Un día, de repente, "Volver a Casa" deja de ser lo que ha sido durante estos años y adquiere otro significado y, en lugar de sensación de reposo y visita, hay sensación de peso, de transcendencia, de irreversibilidad. Ya no es "Volver a Casa" como otro viaje de ida y vuelta, es "Volver a Casa" con la ida abierta, con toda su solemnidad y gravedad. Y entonces "Volver a Casa" se transforma en "¿Volver a Casa?"

"¿Volver a Casa?" ¿Para siempre? ¿A largo plazo? y te das cuenta de dos cosas: que, efectivamente, no lo sientes como Casa y que eres una neonata en el largo plazo/falta de plazos. Que no sabes manejar la ausencia de fechas de fin, el largo plazo, la falta de un horizonte finito, el futuro previsible y que no eres capaz de decir en voz alta que no tienes fecha porque da miedo. Da miedo y dolor pensar que ya no habra mas sitios que serán y dejarán de ser Casa, de vivir en transito con fecha de inicio y de fin, de esa mezcla de emociones que no puedes describir cuando escuchas el sonido que hace el avión al despegar, de adrenalina a 100, de descubrir, de volver a la infancia, de no saber dónde estarás el año que viene. Que habrá rutina, futuro previsible, despertador a las siete, metro a las ocho, horario de nueve a siete, mismo paisaje, lugares conocidos, gris.

Y te pones un plazo, por salud mental, y dejas de pensar en el termino "para siempre" y concluyes que mejor es no pensar en lo que queda atrás al pasar la pagina, sino en lo que ya forma parte de ti "para siempre". Ni pensar si el capitulo que viene será muy largo o no. Sino en la página que se escribe ahora y en recordar una y otra vez lo que me dijo hace poco un amigo: "Nada se acaba. Solo empieza". Simplemente abres otra puerta más.




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