Como estamos de
vacaciones -en el más amplio sentido de la palabra- hago como en TV:
reposiciones. Por ello, y continuando con la temporada veraniega, rescato una reflexión del -en mi opinión- muy acertado Galeano sobre el miedo mientras asistimos a una nueva reposición (o remake, más
bien) de actuaciones en Oriente Medio.
Ventana sobre el miedo
En un mundo que
prefiere la seguridad a la justicia, hay cada vez más gente que aplaude el
sacrificio de la justicia en los altares de la seguridad. En las calles de las
ciudades se celebran las ceremonias. Cada vez que un delincuente cae
acribillado, la sociedad siente alivio ante la enfermedad que la acosa. La
muerte de cada malviviente surte efectos farmacéuticos sobre los bienvivientes.
La palabra farmacia viene de pharmakos,
que era el nombre que daban los griegos a las víctimas humanas de los
sacrificios ofrendados a los dioses en tiempos de crisis.
La industria del miedo
El miedo es la
materia prima de las prósperas industrias de la seguridad privada y del control
social. Una demanda firme sostiene el negocio. La demanda crece tanto o más que
los delitos que la generan, y los expertos aseguran que así seguirá siendo.
Florece el mercado de las policías privadas y las cárceles privadas, mientras
todos, quien más, quien menos, nos vamos volviendo vigilantes del prójimo y
prisioneros del miedo.
Clases de corte y confección: cómo elaborar
enemigos a medida
Muchos de los
grandes negocios promueven el crimen y del crimen viven. Nunca hubo tanta
concentración de recursos económicos y de conocimientos científicos y
tecnológicos dedicados a la producción de muerte. Los países que más armas
venden al mundo son los mismos países que tienen a su cargo la paz mundial.
Afortunadamente
para ellos, la amenaza de la paz se está debilitando, ya se alejan los negros
nubarrones, mientras el mercado de la guerra se recupera y ofrece promisorias
perspectivas de carnicerías rentables. Las fábricas de armas trabajan tanto
como las fábricas que elaboran enemigos a la medida de sus necesidades.
El miedo global
* Los que
trabajan tienen miedo de perder el trabajo.
* Los que no
trabajan tienen miedo de no encontrar nunca trabajo.
* Quien no tiene
miedo al hambre, tiene miedo a la comida.
* Los
automovilistas tienen miedo de caminar y los peatones tienen miedo de ser
atropellados.
* La democracia
tiene miedo de recordar y el lenguaje miedo de decir.
* Los civiles
tienen miedo a los militares, los militares tienen miedo a la falta de armas,
las armas tienen miedo a la falta de guerras.
Es el tiempo del miedo.
* Miedo de la
mujer a la violencia del hombre y miedo del hombre a la mujer sin miedo.
* Miedo a los
ladrones, miedo a la policía.
* Miedo a la
puerta sin cerradura, al tiempo sin relojes, al niño sin televisión, miedo a la
noche sin pastillas para dormir y miedo al día sin pastillas para despertar.
* Miedo a la
multitud, miedo a la soledad, miedo a lo que fue y a lo que puede ser, miedo de
morir, miedo de vivir…
En http://eduardogaleano.org/
El hambre desayuna miedo. El
miedo al silencio aturde las calles. El miedo amenaza:
Si usted ama, tendrá sida.
Si fuma, tendrá cáncer.
Si respira, tendrá contaminación.
Si bebe, tendrá accidentes.
Si come, tendrá colesterol.
Si habla, tendrá desempleo.
Si camina, tendrá violencia.
Si piensa, tendrá angustia.
Si duda, tendrá locura.
Si siente, tendrá soledad.
Si usted ama, tendrá sida.
Si fuma, tendrá cáncer.
Si respira, tendrá contaminación.
Si bebe, tendrá accidentes.
Si come, tendrá colesterol.
Si habla, tendrá desempleo.
Si camina, tendrá violencia.
Si piensa, tendrá angustia.
Si duda, tendrá locura.
Si siente, tendrá soledad.
Eduardo Galeano- Las
palabras andantes
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