Vengo yo barruntando desde hace días esto del marcianismo, coincidiendo con un nuevo alunizaje, claro. El marcianismo se experimenta cuando abandonas tu hábitat habitual (que no natural ojo!!) -como puede ser tu casa, tu barrio, tus colegas, tu ciudad, tu trabajo, tu país..... (ahí según cada caso)- y te adentras en territorios desconocidos donde algunas cosas -o todas- se viven como rarunas y muy muy desde fuera. Y ello te hace empatizar mucho con Calimero la mayor parte del tiempo.
El marcianismo puede ser algo circunstancial o puede ser convertirse en una forma de vida con la que se puede estar muy a gustico o no.
Bien es cierto que esto va muy en relacion al tiempo: cuanto más tiempo se pase en el mismo lugar, más probabilidades hay de que te desmarcianes y te conviertas en terricola. Pero también tiene mucho que ver con el cómo encajes en el lugar y con esto del arraigo. Hay contextos en los que se encaja mejor y otros en los que cuesta más o es imposible, y entonces estas amarcianada para todo el periodo e incluso para toda la vida (si te pega fuerte el tema). En cuanto al arraigo, este es directamente proporcional al grado de marcianismo. Cuando más arraigo más probabilidades de desarrollar un marcianismo crónico a menos que tengas la suerte de poder encontrar un remplazo y desarrollar ese arraigo en otro lugar.
Cuando, a fuerza de costumbre, el marcianismo se convierte en hábito pasas a la vida alienígena. Eso suele ocurrir si te amarcianaste una vez y te pegó tan fuerte que ahí que te quedaste o cuando te pasas el dia de un planeta a otro (incluyendo el tuyo) y, claro, al final no te da la vida ni para arraigarte, ni desmarcianarte, ni nada. Si te gusta o no te molesta, estupendo, pero si no te agrada especialmente vivir con esa sensación de ser espectadora, de estar ajena a todo y experimentar con bastante frecuencia una mezcla de sorpresa, extrañeza y, en ocasiones, shock, pues ahí la cosa se complica. Puede que ser Calimero 24/7 no sea del agrado del todo el mundo.
El marcianismo, como todo en la vida, tiene sus ventajas y tiene sus inconvenientes.
¿Qué ventajas le veo yo al marcianismo? Pues, por un lado, te ofrece la oportunidad de vivir las novedades con esa emoción y esa sorpresa tan típica de la infancia y que pierdes conforme creces. Y es que, como me dieron en una ocasión, lo que llaman madurez es, en realidad, un proceso de pérdida. Otra ventaja que le veo yo al marcianismo es que te permite vivir y observar las cosas con una distancia suficiente para captar cierto tipo de información y percibir esa realidad desde un determinado prisma que luego se pierde cuando la novedad deja de ser novedosa y se convierte en cotidiana. La costumbre te hace perder detalle. Creo también que te da cierta perspectiva y te permite ser consciente y cuestionar ciertas cosas de tu hábitat habitual que, o bien te parecían estupendas y muy bien hechas, o bien ni siquiera habías reparado en ellas. Pero además de lo relacionado con tu entorno, hay una gran ventaja, que creo que es muy importante, poco frecuente y, quizás, la más difícil: te permite conocerte mejor a ti misma.
Y como incovenientes, pues esa sensación de incompresión y soledad (calimerismo vaya) que conlleva lo que he comentado. Y te surjen dudas, sobre todo cuando eres una iniciada, del tipo “¿esto se pasará?¿me quedaré asi para toda la vida?”. Las dudas desaparecen con el tiempo, no porque se despejen, sino porque dejas de planteártelas. Y hay algo que ya no será igual, ya no será como siempre. Aunque esto puede ser una ventaja, un inconveniente o ambas cosas.
Otro aspecto complejillo es vivir el marcianismo en el que era tu hábitat habitual. Como comentaba al inicio, el marcianismo implica vivir muchas cosas o todas como rarunas, pero la rarunez máxima se alcanza cuando el marcianismo se vive en tu planeta. Cuando tu planeta deja de ser “tu planeta” y se convierte en “otro planeta” que era antes el tuyo. Y esta última parte es el matiz que aporta rarunez añadida al asunto, porque no es lo mismo vivir el marcianismo en otro planeta que en el tuyo. No es lo mismo. Lo primero se recibe mejor, forma parte del juego digamos. Lo segundo no lo sabias, no te lo contaron y desconcierta. Luego te acostumbras a ese marcianismo y al desconcierto que acompaña (bueno no sé si te acostumbras, o te resignas). En cuanto a las ventajas e incovenientes del marcianismo en Marte, en términos generales aporta los mismos que la otra modalidad aunque con este punto de mayor rarunez en un terreno conocido (o antes conocido) que, bueno, hay que gestionarlo…
Experimentar el marcianismo alguna vez en la vida puede ser algo muy emocionante con resultados muy positivos. Tiene su punto. De hecho, podrían ponerla como asignatura obligatoria en los colegios. Cuando se convierte en una forma de vida puede ser como el tabaco -no te gusta, sabes que no te hace bien pero ahí que sigues- o puede llegar a ser un buen e interesante matrimonio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario