“¿Dónde están las escuelas?” pregunté a G., el conductor, tras pasar un pueblo tras otro y comprobar que habia niños en edad escolar sentados en la puerta de las casas. "Quizás están de vacaciones" pensé mientras trataba de disimular y contener lo emocionada que estaba con el paisaje, con el viaje y con todo. G. más tarde me confirmó que no era periodo de vacaciones.
Acababa de aterrizar en un aeródromo, en mitad –literalmente- de África y
sentía como si hubiera viajado en el espacio y en el tiempo viviendo y
gestionando todas estas novedades con esa calma, esa contención y esa distancia
necesarias cuando no sabes lo que te espera.
Después de una sesión –no sé si con intención informativa, para testearme o
para asustarme- me monté en el coche hacia la que sería Casa durante unos meses. “Todo
va a ir bien” me repetía como un mantra.
“¿Dónde están las escuelas?” pregunté a G. mientras miraba a mi alrededor
la tierra roja, las chozas redondas de techo de paja, los niños que salían
corriendo de ellas gritando “munyuuuuuu” mientras todos, niñxs y adultxs, saludaban
el coche al pasar, con su sonrisa enorme pueblo tras pueblo. “Madre mía” pensé “deberían estar aburridos
de ver pasar a lxs mismxs una y otra vez y son capaces de entusiasmarse como si
fuera la primera”. Esa imagen, que se me
ha quedado grabada para siempre, y la de un avispero de críos llamándome
“munyu” a mi alrededor dándome la mano mientras intentaba avanzar me
acompañarían durante muchos meses. Y busqué revivirlas durante ese periodo,
ayudaba a equilibrar todo.
G. me respondió “No hay escuelas” sin
apartar la vista del camino y con ese gesto de seriedad indescifrable que
tienen los que han sufrido mucho y visto mucho también. No seguí tratando de
averiguar. No sabía si estaba tocando algo delicado así que decidí ser prudente
y esperar. Hace tiempo aprendí que hay preguntas y comentarios, para nosotros
intranscendentes e inocentes, que pueden no serlo en otras realidades. Nos acabábamos de conocer además. "Que no hay escuela!!" pensaba, en shock prácticamente.
Meses más tarde, en un trayecto hacia otro lugar pero con el mismo paisaje,
volví a hacer la misma pregunta. Esta vez conducía B. y ya había pasado el
suficiente tiempo y las suficientes cosas para tener esa confianza que estaba
por construir al comienzo. B., que contra todo pronóstico resultó muy
conversador, me contó que no había escuelas. Que la gente huyó de sus casas a causa
de “les événements” y las escuelas públicas fueron ocupadas por la MISCA, que la mayoría de los niños no iban a la escuela y
los profesores se quedaron sin trabajo. Pero incluso antes de los "événements" habia pocas y la gente tenía que desplazarse largas distancias caminando. Y que, a medida que se avanzaba en los cursos, habia cada vez menos y cada vez más lejos. Total que se ponía bien complicado seguir estudiando asi que la mayoría nunca llegaban a secundaria.
“Les événements” son el 0 allí y el tiempo se mide en función de eso, si
ocurrió antes de “les événements” o después. En realidad a todos nos pasan cosas que marcan
un punto de inflexión en nuestra vida y definen un antes y un después, ya sean
personales o más generales, como pudiera ser la actual crisis en España por poner un ejemplo reciente.
El problema allá es que “événements” hay muchos
y más bien seguidos y la mayoría son guerras o asimilados.
La vida antes de los “événements” no era por desgracia mucho más fácil pero
si es cierto que estos últimos sucesos han hecho más difícil todavía la vida y
el futuro de esta gente.
Desde hace dos años no salen promociones en las universidades. Es decir desde
hace dos años no hay médicxs, abogadxs, ingenierxs, farmacéuticxs, físicxs,
matemáticxs, químicxs……nuevos formados. La mayoria de los niños no aprenden ni a leer ni a
escribir. La verdad que pensándolo detenidamente esa imagen de un ejército
teniendo como base la escuela pública es una metáfora que resume bastante bien el
presente y el futuro de ese país.
B. y yo continuamos hablando de otras cosas. Hablamos de su familia, de lo
que estudió, de lo que le gustaba, de hacía cuánto tiempo trabajaba en la organización,
de lo que le gustaría que pasara en su futuro. Me preguntó cómo se hacia uno
piloto en España así que yo le conté lo poco que sabía, porque B. soñaba con
ser piloto y volar.
Nota: Mas tarde averigué que algunas escuelas, no estales, funcionaban pero muy pocas. Poco antes de partir, la MISCA comenzó a retirarse mientras llegaban los Cascos Azules asi que decidieron mudarse. La escuela quedó libre y las clases se reanudaron. A todxs nos emocionó mucho.

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