El Marcianismo es un fenómeno complejo, interesante,
desconcertante en ocasiones, y si lo vives en el que era tu planeta es, sobre
todo, algo francamente incómodo. Yo creo que es un poco como la mili: una
experiencia, en su momento obligatoria, que a toro pasado te hacía hasta
gracia. Vivirla ninguna o casi ninguna para la mayoria.
Durante los últimos
años el marcianismo se convirtió en un modo de vida con el que, por cierto, no
me sentía especialmente incómoda, al contrario. Pero claro, vivía en una
situación -digamos- equilibrada. Compensaba el marcianismo este de "el que
era tu planeta" con el que mola, el de otros planetas. Para aquellxs a lxs que
nos va la marcha, ese es lo más grande que se ha inventado hasta el momento.
Así que el proceso de aberración y rarunez máxima lo sobrellevaba porque,
total, más tarde o más temprano iba a tirar de carretera y manta otra vez.
Ahora no estamos en
ese escenario por el momento. Hemos decidido cambiar de baile y meternos en una
situación inaudita!! y desconocida que viene siendo, en plena vida alienígena y porque yo lo valgo, salir de la zona de confort (cada uno tiene la suya,
la mía es la que es para muchxs la zona de "no-confort") y hacer vida
terrícola con los terrícolas.....te puedes imaginar.....y para más inri
con alguna "Primera vez" en ciertas cosas. Eso me ha llevado a
empatizar pero muchísimo con el tío Matt -de Fraggel Rock- cuando salía de las
cavernas esas donde vivían y el tío flipaba con las cosas que veía. Por
ejemplo, un tío echando una carta en un buzón. Yo me paso la mayor parte del
tiempo así: en shock. Y con cosas que seguro que son de lo más normal.
El caso es que el shock
está siendo un sentimiento -al parecer- recíproco dado que una gran parte de los terrícolas
que se cruzan conmigo se ven contagiadxs de esta emoción. Vaya por delante que
yo saco todo el lado más flemático que puedo, aunque no sé si con éxito. El
grado máximo lo alcanzamos muy habitualmente en
"Esta-nuestra-Comunidad", que me ha ayudado a descubrir que no he tenido una vida decente, visto lo visto yo creo que no llego al calificativo de "sobrevivir" dada la cantidad de veces que experimento este momento de taaaan de aquí -que me aburre muchisimo por cierto- de
"cómo puedes vivir sin saber eso", "como es posible que salgas a la calle sin que te guste lo que a mi me gusta, sin que sepas lo que yo sé, etc. etc.". En fin, viviendo al límite como
podréis intuir.
La interacción con
los terrícolas de "Esta-nuestra-Comunidad", de vida
"normal" en su máximo exponente y de lo que hablaré en el futuro mas en detalle, entre otros lugareños me ha hecho darme cuenta de varias cosas:
-tengo un concepto de gravedad y de su ponderanción -de lo
que es grave y lo que no- “raros”,
-tengo un concepto de lo que es un
problema y lo que no “raros”,
-que he vivido en otro planeta pero
durante décadas en vista de mi
ignorancia en las cosas “normales”,
-que gran parte de mi entorno terrícola no se ha
prodigado en esto de saber, experimentar y vivir las cosas “normales”,
-lo peligroso y limitante que es el
estancamiento y ciertos tipos de homogeneidad, por citar algunas.
A todo esto hay
que añadirle sentirse Calimero que recién salió del campo de la España
post-franquista junto a la sensación de tener más dificultades para comunicarse
de manera eficaz y ser entendidx aquí, en tu propio idioma, que en otros
lugares donde a veces ni siquiera hablaba la lengua local.
En fin, por todo
ello, creo que el tema merece un espacio propio y especifico. Así que las
circunstancias obligan a inaugurar la
serie Marcianismos porque la vida alienígena en la tierra lo merece y da para mucho. Es de lo más folclórico
por lo que estoy viendo y viviendo.
Queda inaugurada, pues, ésta serie.

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